El plantel de Boca Juniors partió rumbo a Japón para participar desde el próximo miércoles en la cuarta edición del Campeonato Mundial de Clubes, que fue hegemonizado por equipos brasileños en las tres competencias anteriores. Corinthians, que acaba de descender a la Segunda División en Brasil, junto con San Pablo e Internacional, de Porto Alegre, fue enhebrando títulos en este certamen del que por primera vez tomará parte un equipo argentino. Los jugadores de Boca fueron despedidos en el aeropuerto de Ezeiza por más de dos centenares de hinchas que se agolparon en el hall de acceso a la sala de preembarque para tomar contacto con los futbolistas.
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Juan Román Riquelme, que viaja pero no jugará, así como el goleador Martín Palermo y el volante Sebastián Battaglia fueron los más aplaudidos por los aficionados, en tanto el técnico Miguel Angel Russo pasó inadvertido. Un camión con banderas y gigantografías de Carlos Bianchi y algunos jugadores escoltó al micro de la empresa Flecha Bus que trasladó al plantel hasta Ezeiza.
La delegación cargó una enorme bandera de Boca que dice «Podrán igualarnos, pero superarnos jamás». El goleador Martín Palermo prometió hacer «lo imposible para que Boca traiga la Copa. Este es un grupo que siempre supo atravesar circunstancias decisivas y por eso confío en el éxito».
Del Mundial de Clubes participarán los campeones de cada continente, por lo que, además del equipo argentino, jugarán Milan ( Italia), Pachuca (México), Etoile Sportive du Sahel (Túnez), Waitakere United (Nueva Zelanda), Urawa Red Diamonds (Japón) y Sepahan (Irán). Boca debutará en el torneo el 12 de diciembre en el estadio nacional de Tokio enfrentando al Pachuca o al Etoile Sportive du Sahel.
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