29 de marzo 2006 - 00:00

Boca y Newell's quieren seguir prendidos

El 1 a 1 con que finalizó el encuentro entre el hasta hoy puntero Newell's Old Boys y Boca Juniors no le sirvió a ninguno para consumar sus objetivos de afirmarse en el liderazgo del torneo Clausura, que por obra y gracia de esta paridad es desde esta noche propiedad de River.

Es que la punta del campeonato en juego no es poca cosa cuando los dos rivales se plantan con el mismo objetivo y la necesidad de ganar, sin importar el escenario.

Y esto quedó de manifiesto en el Coloso del Parque de la Independencia, donde ya los fantasmas del perjuicio de jugar en Rosario quedaron eclipsados por el tiempo para todos los que van allí de visita.

Por eso no extrañó que Boca saliera desde el primer minuto a buscar el partido y lo dominara plenamente hasta los 40 minutos, restándole solamente plasmar esa superioridad en la red del arco hoy defendido por Pablo Migliore.

Y si en ese lapso los locales no lo consiguiron fue simplemente porque Rodrigo Palacio no tuvo a Federico Insúa para asociarse ni a Martín Palermo para mostrarse en la recepción.

De esta manera, ante la flojísima tarea de los dos mencionados, el bahiense se las tuvo que arreglar solo ante toda la defensa de Newell's, pero igual lo hizo muy bien.

El atacante se movió por todo el frente de ataque y se mostró como nunca después de la lesión que lo tuvo a mal traer durante varias jornadas.

Pero a pesar de no concretar sus ataques, Boca descansaba en su medio campo, esencialmente en Fernando Gago, que recuperaba y tocaba con su calidad habitual, mientras Pablo Ledesma se prestaba generosamente como una perfecta rueda de auxilio.

Por el lado del local no aparecían en cambio Ariel Zapata y Claudio Husain para otra cosa que para raspar, Mauro Cejas no podía hacer prevalecer su velocidad y habilidad por derecha y tanto Fernando Belluschi como Ariel Ortega eran bien controlados cuando se tiraban a los costados, tanto por Hugo Ibarra como por José Calvo, hoy reemplazante del lesionado Matías Silvestre.

Recién apareció con un poco de amor propio el conjunto local en los últimos cinco minutos de ese período inicial, pero sin claridad como para llegar con chances hasta el área visitante.

El partido cambió en la segunda etapa, pero no porque los rosarinos pasaran a tomar el comando de las acciones, sino porque Boca levantó el pie del acelerador y entonces el juego se emparejó.

Y no había superiores ni inferiores en el desarrollo cuando a los 17 minutos Newell's ejecutó muy bien una jugada preparada de tiro libre que Diego Gavilán no pudo concretar por la oposición del palo izquierdo del arco boquense, pero la acción continuó y un nuevo disparo desde el borde del área de Fernando Belluschi casi al mismo lugar del paraguayo cristalizó la apertura del marcador.

Era el momento para que Newell's aprovechara y empezara a justificar la diferencia, pero el equipo de Nery Pumpido apenas aguantó cinco minutos el resultados, hasta que a los 22 Calvo fue perfectamente habilitado por Gago, se sacó dos rivales de encima, el primero con un túnel, antes de habilitar a Palacio para que anotara con el arco libre.

Después de esa ráfaga de 300 segundos de emociones todo volvió a equiparase como en el cuarto de hora inicial de la etapa y ya nada podría modificarlo.

Apenas un sofocón sobre el epílogo que pasó Boca, cuando un pelotazo largo fue ganado por Ortega en el área 'xeneize' y el jujeño cayó al piso por un aparente agarrón de Daniel Díaz que el árbitro Héctor Baldassi no convalidó.

Y fue empate, en definitiva, que no le sirvió a ninguno, porque Newell's perdió la punta a manos de River (desde la cuarta fecha que un equipo no logra mantener el liderazgo exclusivo en dos jornadas consecutivas) y Boca quedó a tres puntos de su rival del pasado domingo.

Para los auriazules ahora el futuro se llama Banfield, el domingo en la Bombonera, en tanto que para Newell's todo será más emotivo, porque visitará a Rosario Central en el clásico de la ciudad. Y la cima sigue ahí, coqueta y resbaladiza, sin entregarse a nadie por más de una semana.

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