Finalmente se dio la lógica. El actual campeón del mundo, Estados Unidos, con Tiger Woods y David Duval, retuvo el título mundial al concretar un registro de 254 golpes (34 bajo el par), para los cuatro recorridos, que se llevaron en el Buenos Aires Golf Club, de Bella Vista.
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En una actuación notable, la Argentina, integrada por Angel Cabrera y Eduardo Romero, se ubicó en el segundo lugar, con 257 impactos, 31 bajo el par. Algo similar ocurrió con Paraguay, que con una estupenda labor en el último día, quedó con 265 golpes, 23 bajo el par, en la tercera posición del campeonato.
Cuando se cumplió la primera mitad del recorrido de ayer, las cosas estaban definidas de tal manera para que la Argentina y Estados Unidos disputaran la supremacía, ya que Nueva Zelanda -el tercero que arrancó con posibilidades-, a través de un bogey en el hoyo 2 y un triple bogey en el 6, perdió totalmente sus chances.
La empresa era muy difícil porque los argentinos debían lu-char nada menos que con Tiger Woods y David Duval juntos. En la ida, la Argentina hizo 32 golpes y se perfilaba como el rival a vencer por parte de los Estados Unidos. En el recorrido de vuelta, Estados Unidos logró un birdie en el hoyo 11 (por aquel entonces le llevaba dos golpes al equipo local), en el hoyo 13 Romero envió una pelota al agua y en el siguiente -al sacar del búnker-, quedó un tiro muy largo a la bandera donde el argentino se tomó tres putt y agranda un hoyo. En contrapartida, Estados Unidos, con un andar sólido, ya llevaba 5 golpes de ventaja a los argentinos.
Sin embargo, Romero y Cabrera no se dieron por vencidos, bajaron los hoyos 15 y 17 y Cabrera estuvo a punto de hacer lo mismo en el 18. De todas maneras, la diferencia -en ese momento-era inalcanzable. El equipo campeón llegó distendido a jugar el último hoyo sabiendo que nadie le podía arrebatar el título.
Tanto Romero como Cabrera pueden quedarse bien tranquilos porque desplegaron un gran juego, a lo largo de las cuatro jornadas. La poca diferencia que hubo entre el equipo campeón y el subcampeón quizás hay que buscarla arriba del green.
El sábado, la Argentina malogró muchos putts que le hubiesen dado otro score y luego también en el recorrido de ida del último día, cuando aumentó el hoyo 7 al irse un tiro al agua, desperdició buena parte de sus posibilidades.
Los flamantes campeones sólo desplegaron a cuenta gotas el golf que son capaces de jugar. Tanto el primero como el segundo día, David Duval fue el sostén de su equipo ante un Woods demasiado impreciso para el nivel a que nos tiene acostumbrado.
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