Desde el secuestro del quíntuple campeón mundial de automovilismo, Juan Manuel Fangio, en 1958, hasta el de Cristian Riquelme hubo varios hechos de similares características que conmocionaron el ámbito deportivo de la Argentina y el mundo.
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Esta práctica del secuestro extorsivo que ahora sorprende al mundillo futbolístico argentino es casi una cruel costumbre en otros países latinoamericanos, especialmente en Colombia, y últimamente Brasil.
Un caso cercano a Riquelme estuvo a punto de padecer Mauricio Serna, cuando su familia recibió en Colombia amenazas de secuestro. Por eso «Chicho» resolvió traer a la mayor parte de su grupo familiar a vivir en un barrio cerrado de Castelar.
Pero el suceso más parecido a este caso de Riquelme lo vivió hace tres meses el astro brasileño Romario, cuyo hermano también fue secuestrado. El hecho, para suerte de la familia, se resolvió con la liberación del hermano del «Chapulín».
• Basquetbolista
También, y ya fuera del ámbito futbolístico, más precisamente en el del basquetbol, la gran estrella mundial Michael Jordan sufrió hace poco más de un año el secuestro de su padre, quien luego apareció con vida. Otro caso más emblemático de deportistas secuestrados, que inclusive fue llevado recientemente al cine, data del 23 de febrero de 1958, cuando Juan Manuel Fangio sufrió la privación de su libertad en La Habana. Fangio declaró a poco de arribar a esa ciudad que aquélla sería una de sus últimas carreras «porque llegó la hora del retiro. Sería un anhelo despedirme de los aficionados cubanos con un triunfo». Esas palabras tuvieron una gran repercusión y en pocas horas se decidió el secuestro de una figura tan popular como «el Chueco».
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