Central festejó a lo grande en el clásico rosarino
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Encina festeja alocadamente el triunfo de Rosario Central. Atrás lo sufre Heinze.
Ese buen arranque le permitió a los dirigidos por Russo pararse en campo rival y complicar con la habilidad de Carrizo y Diego Lagos. Precisamente con una falta cerca del área llegó la apertura del marcador: centro de Rafael Delgado, peinada del ex-Lanús y aparición en soledad de Donatti en el segundo palo para conectar de cabeza en el palo más lejano de Nahuel Guzmán.
A pesar de los obstáculos y la desventaja, el campeón del último torneo Final no perdió la cabeza y llegó rápidamente a la igualdad de la mano de `Maxi´ Rodriguez, el mejor jugador del equipo y del torneo Inicial, que tras un gran pase de Figueroa y un excelente movimiento en el área selló el empate y desató el festejo polémico con el `Topo Gigio´ que patentó Juan Román Riquelme.
El equipo dirigido por Alfredo Berti creció a partir del gol y pudo haber dado vuelta el trámite con dos buenas jugadas colectivas que se perdieron Pablo Pérez (precisa habilitación de Lucas Bernardi a la espalda de los zagueros) y Fabián Muñoz, quienes fallaron (éste último de manera increíble) en la puntada final.
No obstante, los clásicos no conocen de merecimientos y el local en su segunda llegada profunda convirtió el segundo gol con algo de fortuna ya que Luna habilitó, desde el piso y cayéndose, a Encina, quien culminó una buena jugada individual.
Sobre el final de la emocionante primera parte, la visita, que por momentos abusó de la pierna fuerte, tuvo otra chance muy clara con un remate que se estrelló en el palo derecho de Mauricio Caranta.
En la segunda etapa el ritmo del partido se cayó y las ocasiones de gol desaparecieron. Rosario Central se dedicó a cuidar el resultado con firmeza y orden, mientras que, Newell's, con bajas actuaciones individuales, no tuvo sorpresa ni profundidad para, al menos, llevarse un punto que mereció por lo hecho en el primer tiempo.
Con el pitazo final del árbitro Mauro Vigliano, de buena labor en general, el Gigante, colmado por 45.000 almas, explotó en un grito de alegría y desató las cargadas al ausente público visitante.



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