La ATP atendió reclamos de los jugadores y renovará el circuito Challenger con marcas récord

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La gira anual contemplará un incremento de torneos para 2023, así como una nueva estructa de categoría y mayores premios. "Hacía mucho tiempo que no se reveía cuánto cobra un jugador", afirmó Mariano Ink, director del Challenger de Buenos Aires.

La pandemia de Covid-19 planteó un escenario devastador en todo el mundo. Uno de los ámbitos que sufrió con creces la paralización fue el tenis, tanto para jugadores ascendentes como para profesores y clubes. La discusión se enfervorizó como nunca: el sistema debía rever muchas cosas para que nadie quede afuera.

El circuito Challenger es el escalón previo al ingreso definitivo a elite de la ATP, pero es un entorno hostil cuando los resultados no son los esperados y se puede transformar en una batalla cruel por la supervivencia. A partir del reclamo de los jugadores, el segundo nivel profesional sufrirá cambios que apuntan a reecualizar la estructura.

Desde 2023 el tour aumentará considerablemente tanto la cantidad de torneos –de por sí nutrida- como el premio económico, así como la previsibilidad del calendario. Desde el año que viene los Challengers se llamarán 50, 75, 100 y 125, y se disputarán tres certámenes especiales denominados 175, que se desarrollarán durante las segundas semanas de los M1000 de Indian Wells, Roma y Madrid. Todos subirán los prize money y se entregará un total de u$s 21.1 millones, un 60% más que la presente temporada.

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La mayoría de los competidores en este circuito están por encima del Top 80 del ranking. Más allá de constituir una condición deportiva, como por ejemplo, poder jugar o no los Grand Slam, la necesidad es económica: vivir del tenis, fuera de los 100 mejores, resulta casi imposible.

En este contexto, el Challenger de Buenos Aires, hoy de categoría 80, pasará a ser 75 con un incremento del 45% en premios, de acuerdo a lo explicado por Mariano Ink, director del torneo, a Ámbito.

“Hacía mucho tiempo que la ATP no reveía cuánto dinero de premios cobra un jugador. Esto surge tanto de dicha entidad como de los jugadores, que siempre han reclamado por mejores ingresos para los que están fuera del Top 100, para que puedan desarrollar su carrera”, detalla.

Este año, el torneo que se disputa en el Racket Club no quedó enmarcado en la gira de la Legión Sudamericana que organiza el exjugador Horacio De La Peña, una serie de competencias en Sudamérica que acerca posibilidades a los tenistas locales. “Nosotros ya estamos instalados, y ellos quieren sumar eventos. El criterio es priorizar los recursos para plazas nuevas”, detalla.

“Estamos para apoyar y sumarnos a este cambio”, asegura Ink, quien a su vez afirma que la ATP no sólo implementó las modificaciones sino que también “subvenciona y genera nuevos ingresos”. “Este es un torneo maduro y creemos que cuanto más se jerarquiza, mejor se hace el producto”, amplía.

Desde 2023 crecerá también la cantidad de plazas. Mientras que este año se disputarán finalmente 182 torneos, la próxima temporada tendrá la cifra récord de 195. Según ATP, el mayor beneficio será la previsibilidad: muchas veces los Challenger se confirman semanas antes de la competencia y para los tenistas implica tomar decisiones apresuradas que conllevan mayores gastos.

Por el momento, desde Torneos, la empresa organizadora del Challenger porteño y del ATP 250 de Córdoba, aseguraron a Ámbito que no planean ampliar la oferta de certámenes pese a la nueva estructura del Tour.

Por los pasillos del Racket, acaso el club más transcendental en la política del tenis vernáculo, van y vienen diferentes jugadores. Los que juegan un challenger para recuperar nivel, los que ascienden o los que empiezan a dar sus últimas batallas. ¿El denominador común? La necesidad de una mejor estructura.

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