En medio de un amplio operativo de seguridad en los puntos principales de la ciudad, Central y Newells jugaron el clásico de Rosario, por la duodécima fecha de la Copa de la Liga Profesional.
Pese a que no hubo público, el clásico rosarino contó con un gran operativo por un banderazo de los locales
Hinchas de Rosario Central se agruparon en las afuera del Gigante de Arroyito para alentar a su equipo. Hubo fuegos artificiales, un dron que ingresó a la cancha y mucha custodio policial.
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La Policía rosarina custodió el banderazo de los hinchas de Central en las adyacencias del estadio.
El encuentro se disputó en el estadio "Gigante de Arroyito", con arbitraje de Fernando Echenique.
En un contexto difícil en la ciudad se trató de un partido de fútbol que suele determinar el ánimo de la mitad de Rosario, con Central que estaba obligado a ganar para mantener opciones de clasificar a cuartos de final y un Newells ya eliminado de esa lucha.
El "Canalla", que venía de perder el domingo pasado contra Estudiantes, sumó un triunfo histórico como local y tiene con 18 puntos en la zona A.
De su lado, a Newells llegaba en un mal momento de la era de Germán Burgos como entrenador, porque venía de seis encuentros invicto y perdió dos consecutivos en la misma semana: contra Gimnasia de La Plata por la Liga Profesional y el jueves por la Copa Sudamericana ante Libertad de Paraguay en casa.
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