Muchos se equivocan con los estereotipos en el deporte. Uno de los más pronunciados es el famoso "Para jugar al básquet hay que ser alto". Mejor que le pregunten a Mani Love, la sensación del último verano en EEUU y que con sólo 1,22 metros dio muestras de su calidad.
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En la playa de Venice, en California, se juega la liga de verano de básquet. Dicho torneo tiene lugar en las canchas callejeras que pueblan las ciudades del oeste estadounidense.
A pesar de su baja estatura y su corta distancia de brazos, Love tiene un desempeño realmente sobresaliente. Con gran velocidad y aprovechando las diferencias de alturas, el jugador afroamericano se hace imposible de interceptar.
Es admirable la capacidad de lanzamiento de triples que tiene. Casi siempre lo mejores tiradores son los bases, y este caso no es la excepción. Desde sus 122 centímetros, los tiros de tres son su especialidad.
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