Santiago Leyden y Ferro quedarán indisolublemente unidos. Se podría decir que los dos crecieron juntos. Uno como dirigente (ejemplar) y el otro como institución abarcativa de todos los deportes. A pesar de que uno haya dedicado gran parte de su vida a las pasiones que deja el fútbol, donde pasó de la alegría de obtener un campeonato (y un sub) hasta el sabor amargo que deja todo descenso.
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Mientras tanto Ferro Carril Oeste, comenzó a tener nombre y apellido hasta que creció tanto que fue considerado por la UNESCO como club ejemplo en el mundo, por su incidencia social y deportiva.
A los 68 años, su corazón se quedó en Caballito y se fue en busca de sus amigos. Etcheverri, Kriscautzky y Pascual como símbolos de los que fueron los que acompañaron su gestión de 30 años ininterrumpidos. Lapso en que Ferro logró invicto el Nacional del '82, fue subcampeón en el '84 y logró el ascenso de la B en el '70 y '78; en básquet el equipo ganó los títulos sudamericanos del '81, '82 y '87, de la Liga en el '85, '86 y '89 y subcampeón en la Williams Jones; en voley se adjudicó las Ligas del los años '86/'87 y '88/'89 y campeón sudamericano en el '87. En su gestión el club superó los 40.000 socios. Leyden fue seriedad, honestidad y trabajo. Su gestión quedará como ejemplo, que trascenderá las puertas de Ferro para erigirse en patrimonio de todos. Que descanse en paz. O.A.S.
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