1 de julio 2026 - 13:35

Cuando los gigantes cayeron: los 7 batacazos que marcaron la historia de los Mundiales

Del histórico golpe de Corea del Norte a Italia hasta la reciente hazaña de Paraguay ante Alemania, un recorrido por las mayores sorpresas de la Copa del Mundo.

Los Mundiales construyeron parte de su leyenda a partir de partidos en los que los favoritos cayeron frente a selecciones que desafiaron todos los pronósticos.

Los Mundiales construyeron parte de su leyenda a partir de partidos en los que los favoritos cayeron frente a selecciones que desafiaron todos los pronósticos.

Hay algo que distingue al Mundial 2026 de cualquier otro torneo del fútbol. Durante un mes, las diferencias económicas, la historia, los títulos y hasta el peso de las camisetas parecen perder valor. Equipos que llegan como favoritos indiscutidos terminan de rodillas frente a selecciones que, en los papeles, apenas aspiraban a competir. La reciente eliminación de Alemania frente a Paraguay volvió a confirmar una vieja tradición: en la Copa del Mundo, ningún gigante está a salvo. Es un fenómeno que se repite desde hace décadas y que forma parte de la esencia del torneo, donde un país pequeño deja de medirse contra un gigante y empieza a escribir su propia leyenda.

Esos partidos quedan inmortalizados porque alteran el rumbo de un Mundial, cambian la percepción sobre una selección o marcan el inicio del fin para otra. Algunas de esas victorias impulsaron a equipos desconocidos hacia las mejores actuaciones de su historia. Otras dejaron heridas que tardaron años en cicatrizar y hasta provocaron cambios en la organización del torneo.

El paso del tiempo modificó los sistemas tácticos, la preparación física, la tecnología y hasta el formato de la competencia. Sin embargo, hay una tradición que permanece intacta desde 1930: cada Copa del Mundo suele regalar al menos un partido capaz de desafiar cualquier pronóstico. Es el día en que el favorito descubre que la historia no alcanza para ganar y el fútbol recuerda, una vez más, por qué sigue siendo el deporte más impredecible del planeta.

Corea del Norte 1-0 Italia (Inglaterra 1966): una hazaña que nadie creyó posible

En el verano inglés de 1966, Italia era una de las grandes potencias del fútbol mundial. Bicampeona del mundo y con una liga repleta de figuras, llegaba al último partido de la fase de grupos convencida de que el pase a los cuartos de final era apenas un trámite. Del otro lado aparecía Corea del Norte, un seleccionado prácticamente desconocido fuera de Asia, integrado por futbolistas que para el público europeo eran completos desconocidos y que había llegado a Inglaterra sin generar demasiadas expectativas.

Los números reforzaban esa sensación. Italia solo necesitaba un empate para avanzar, mientras que los asiáticos estaban obligados a ganar si querían seguir con vida en el torneo. Todo parecía escrito de antemano. Pero el Mundial, una vez más, decidió contar otra historia.

Desde el comienzo, Corea del Norte jugó sin complejos. Lejos de encerrarse cerca de su arco, presionó cada pelota y respondió golpe por golpe frente a un rival que nunca logró imponer su jerarquía. A medida que avanzaban los minutos, la tranquilidad italiana comenzó a transformarse en nerviosismo.

Pak Doo-ik marcó el único gol del partido y eliminó a Italia en una de las primeras grandes sorpresas de los Mundiales.

Pak Doo-ik marcó el único gol del partido y eliminó a Italia en una de las primeras grandes sorpresas de los Mundiales.

Poco antes del descanso llegó la jugada que cambió para siempre la historia del fútbol asiático. Tras una recuperación cerca del área, la pelota quedó en los pies de Pak Doo-ik, que sacó un remate cruzado imposible para Enrico Albertosi. El delantero salió a festejar mientras las tribunas apenas podían comprender lo que acababa de suceder: la selección que nadie tenía en los planes estaba dejando afuera a uno de los gigantes del fútbol mundial.

El segundo tiempo fue un asedio constante. Italia adelantó todas sus líneas y buscó el empate por todos los caminos posibles, pero se encontró con una defensa que resistió cada ataque con una entrega admirable. El reloj se convirtió en el mejor aliado de los norcoreanos hasta que el pitazo final confirmó una de las mayores sorpresas que había vivido la Copa del Mundo hasta ese momento.

La repercusión fue inmediata. En Italia, la eliminación se vivió como una humillación nacional. Cuando el plantel regresó al país, los futbolistas fueron recibidos entre insultos, silbidos e incluso tomates lanzados por los hinchas. Para Corea del Norte, en cambio, aquella victoria significó mucho más que una clasificación: fue la página más importante de su historia deportiva y la primera gran demostración de que el fútbol asiático también podía desafiar a las potencias en el escenario más importante del planeta.

Argelia 2-1 Alemania Federal (España 1982): el triunfo que terminó cambiando un Mundial

El Mundial de España 1982 apenas comenzaba cuando uno de los grandes candidatos al título recibió un golpe del que tardaría años en recuperarse. Alemania Federal llegaba como campeona de la Eurocopa de 1980, con una generación repleta de figuras y el cartel de favorita para quedarse con la Copa del Mundo. Del otro lado estaba Argelia, que disputaba el primer Mundial de su historia y era considerada una de las selecciones más débiles del certamen.

La diferencia parecía tan amplia que, en la previa, algunos futbolistas alemanes dejaron frases que reflejaban el clima de confianza. Incluso se llegó a bromear con que, si el partido no terminaba en goleada, la diferencia de premios sería donada a organizaciones benéficas. Nadie imaginaba que esas declaraciones terminarían convirtiéndose en combustible para un rival dispuesto a desafiar cualquier pronóstico.

Desde el pitazo inicial quedó claro que Argelia no había viajado a España para cumplir un papel secundario. El equipo africano jugó sin complejos, presionó alto, redujo los espacios y respondió cada ataque alemán con velocidad y precisión. Con el correr de los minutos, la sorpresa empezó a tomar forma y el favoritismo alemán comenzó a transformarse en preocupación.

El marcador recién se rompió en el segundo tiempo. Rabah Madjer aprovechó un contraataque perfecto para vencer a Harald Schumacher y desatar el festejo argelino. Alemania Federal reaccionó con el orgullo de los grandes y encontró el empate pocos minutos después gracias a Karl-Heinz Rummenigge. Todo hacía pensar que la jerarquía terminaría imponiéndose.

Pero Argelia todavía tenía una última respuesta.

Argelia derrotó a Alemania Federal en su debut mundialista y protagonizó un triunfo que terminó cambiando el reglamento de la Copa del Mundo.

Argelia derrotó a Alemania Federal en su debut mundialista y protagonizó un triunfo que terminó cambiando el reglamento de la Copa del Mundo.

Casi de inmediato, Lakhdar Belloumi apareció dentro del área para definir con tranquilidad y establecer el 2-1 definitivo. El banco de suplentes invadió la cancha, los hinchas africanos estallaron en las tribunas y el mundo del fútbol asistió a una de las mayores sorpresas que se recordaban hasta ese momento en una Copa del Mundo.

Sin embargo, el impacto de aquella victoria fue mucho más allá del resultado. Aunque Argelia venció también a Chile, quedó eliminada tras el recordado "Pacto de Gijón", el partido en el que Alemania Federal y Austria jugaron con el resultado que clasificaba a ambos y dejaba afuera a los africanos. La indignación fue tan grande que la FIFA tomó una decisión histórica: desde ese Mundial, los últimos encuentros de cada grupo comenzaron a disputarse en simultáneo para impedir cualquier tipo de especulación.

Pocas veces un batacazo terminó dejando una huella tan profunda. Argelia no solo derrotó a una potencia del fútbol mundial; también cambió para siempre una de las reglas más importantes de la Copa del Mundo.

Argentina 0-1 Camerún (Italia 1990): el día que el campeón descubrió que la historia no alcanzaba

La Copa del Mundo de Italia 1990 se inauguró con una imagen que parecía imposible. Diego Maradona salió al césped del estadio San Siro como el mejor futbolista del planeta y líder de una Argentina que llegaba para defender el título conquistado cuatro años antes en México. El equipo de Carlos Bilardo conservaba buena parte de la base campeona y aparecía entre los grandes candidatos a volver a levantar la Copa. Enfrente estaba Camerún, una selección que disputaba apenas su segundo Mundial y que, para la mayoría, solo debía cumplir con el calendario antes de regresar a casa.

Pero los Leones Indomables nunca aceptaron ese papel.

Desde el pitazo inicial jugaron con una intensidad que descolocó al campeón. Presionaron cada salida argentina, cerraron los espacios para Maradona y transformaron el partido en una batalla física que favorecía mucho más a los africanos que a los sudamericanos. Con el correr de los minutos, la sorpresa dejó de parecer una posibilidad remota y empezó a tomar forma sobre el césped de San Siro.

Ni siquiera las expulsiones modificaron el desarrollo del encuentro. Primero André Kana-Biyik y luego Benjamin Massing dejaron a Camerún con apenas nueve futbolistas para disputar los minutos finales. En lugar de retroceder por completo, el equipo dirigido por Valeri Nepomniachi sostuvo su convicción y continuó peleando cada pelota como si fuera la última.

François Omam-Biyik convirtió el gol que sorprendió al campeón del mundo e inauguró Italia 1990 con uno de los mayores batacazos de la historia.

François Omam-Biyik convirtió el gol que sorprendió al campeón del mundo e inauguró Italia 1990 con uno de los mayores batacazos de la historia.

La jugada que cambió la historia llegó a los 67 minutos. François Omam-Biyik se elevó dentro del área para conectar un centro con un cabezazo que, en apariencia, no llevaba demasiado peligro. Sin embargo, Nery Pumpido calculó mal la trayectoria, la pelota se le escapó de las manos y terminó cruzando lentamente la línea de gol. El silencio invadió el estadio. El campeón del mundo estaba perdiendo el partido inaugural frente a un rival que casi nadie imaginaba capaz de protagonizar semejante hazaña.

Argentina buscó el empate con más empuje que claridad, pero nunca encontró los caminos para quebrar la resistencia africana. Cuando el árbitro marcó el final, Camerún acababa de firmar uno de los batacazos más grandes en la historia de los Mundiales.

Aquella victoria fue mucho más que una sorpresa. Los Leones Indomables continuaron su camino hasta los cuartos de final, la mejor actuación conseguida por una selección africana hasta ese momento en una Copa del Mundo, mientras que Argentina debió reinventarse para dejar atrás el golpe inicial y terminar alcanzando la final del torneo. Esa tarde en Milán no solo cayó el campeón defensor: también cambió para siempre la manera en que el fútbol miraba al continente africano.

Francia 0-1 Senegal (Corea-Japón 2002): el debut perfecto que silenció al campeón

Si Camerún había sorprendido al mundo doce años antes, Senegal se encargó de demostrar que aquello no había sido una casualidad. El Mundial de Corea-Japón 2002 comenzó con un duelo que, en los papeles, parecía completamente desnivelado. Francia llegaba como campeona del mundo y de Europa, con una generación repleta de figuras que dominaban las principales ligas del continente. Del otro lado estaba Senegal, un seleccionado que disputaba el primer Mundial de su historia.

Pero los debutantes nunca mostraron señales de nerviosismo. Conocían muy bien a los franceses porque la mayoría de sus futbolistas jugaba en ese país y salió decidido a disputar el partido de igual a igual. La velocidad de El Hadji Diouf y el orden táctico diseñado por Bruno Metsu comenzaron a incomodar a una selección francesa que extrañaba a Zinedine Zidane, ausente por lesión.

Papa Bouba Diop le dio la victoria a Senegal sobre el campeón defensor en el debut absoluto del seleccionado africano en un Mundial.

Papa Bouba Diop le dio la victoria a Senegal sobre el campeón defensor en el debut absoluto del seleccionado africano en un Mundial.

A la media hora de juego llegó el golpe. Tras una gran acción por la izquierda, Papa Bouba Diop aprovechó un rebote de Fabien Barthez para empujar la pelota a la red y desatar una celebración que todavía hoy permanece entre las imágenes más recordadas de los Mundiales.

Francia intentó reaccionar durante el complemento, pero nunca encontró la claridad suficiente para romper la resistencia africana. La derrota fue el comienzo de una pesadilla: el campeón quedó eliminado en la fase de grupos sin convertir un solo gol, mientras Senegal alcanzó los cuartos de final y confirmó que África ya no era una sorpresa pasajera.

Costa Rica 1-0 Italia (Brasil 2014): cuando el grupo de la muerte quedó patas para arriba

Pocas selecciones llegaron a un Mundial con menos expectativas que Costa Rica en Brasil 2014. El sorteo la había ubicado junto a tres campeones del mundo: Uruguay, Italia e Inglaterra. El grupo fue bautizado inmediatamente como el "grupo de la muerte" y casi nadie imaginaba otro destino para los centroamericanos que una rápida eliminación.

Sin embargo, el equipo dirigido por Jorge Luis Pinto comenzó a cambiar esa historia desde el debut con una victoria sobre Uruguay. El siguiente desafío era todavía mayor: enfrente esperaba Italia, que venía de derrotar a Inglaterra y aparecía como una de las candidatas a quedarse con el grupo.

Bryan Ruiz anotó el gol con el que Costa Rica aseguró la clasificación y dejó a Italia al borde de una eliminación inesperada.

Bryan Ruiz anotó el gol con el que Costa Rica aseguró la clasificación y dejó a Italia al borde de una eliminación inesperada.

Lejos de refugiarse, Costa Rica volvió a jugar con personalidad. Defendió con orden, aprovechó cada espacio para salir de contraataque y encontró la diferencia justo antes del descanso. Bryan Ruiz conectó de cabeza un centro desde la izquierda, la pelota pegó en el travesaño y cruzó la línea para establecer el único gol del partido.

Durante el segundo tiempo, Gianluigi Buffon, Andrea Pirlo y Mario Balotelli buscaron una reacción que nunca llegó. Keylor Navas sostuvo la ventaja con una actuación impecable y el pitazo final confirmó una clasificación histórica para los ticos.

Aquella victoria no solo eliminó cualquier etiqueta de sorpresa. Costa Rica terminó primera de su grupo por delante de tres campeones del mundo y alcanzó por primera vez los cuartos de final de una Copa del Mundo, donde recién caería por penales frente a Países Bajos.

Argentina 1-2 Arabia Saudita (Qatar 2022): el golpe que despertó al futuro campeón

Las estadísticas parecían jugar completamente a favor de Argentina. El equipo de Lionel Scaloni llegaba a Qatar con 36 partidos invicto, acababa de conquistar la Copa América y la Finalissima y era señalado como uno de los grandes candidatos al título. Lionel Messi, además, afrontaba la que probablemente sería su última oportunidad de levantar el trofeo más importante del fútbol.

El comienzo del partido reforzó esa sensación. Messi convirtió de penal y la Selección dominó el desarrollo con absoluta comodidad. Incluso llegó a marcar otros tres goles, todos anulados por posición adelantada.

Pero el segundo tiempo modificó el guion por completo. Arabia Saudita adelantó su última línea, presionó mucho más arriba y encontró el empate apenas iniciado el complemento gracias a Saleh Al-Shehri. Apenas cinco minutos después llegó una obra de arte de Salem Al-Dawsari, que dejó atrás a varios defensores argentinos antes de sacar un remate imposible para Emiliano Martínez.

Arabia Saudita dio vuelta el partido ante la Argentina de Lionel Messi y protagonizó uno de los resultados más impactantes del Mundial de Qatar.

Arabia Saudita dio vuelta el partido ante la Argentina de Lionel Messi y protagonizó uno de los resultados más impactantes del Mundial de Qatar.

Lo que siguió fue una resistencia heroica. El arquero Mohammed Al-Owais sostuvo la ventaja con varias intervenciones decisivas y el pitazo final confirmó uno de los resultados más impactantes de la historia reciente de los Mundiales.

Paradójicamente, aquella derrota terminó fortaleciendo a la Selección. Scaloni ajustó algunas piezas, encontró el funcionamiento definitivo y Argentina inició un camino que terminaría con la consagración en Lusail apenas unas semanas más tarde.

Paraguay eliminó a Alemania (Mundial 2026): el batacazo que volvió a demostrar que todo es posible

Los Mundiales siguen escribiendo nuevas historias y el de 2026 ya sumó una de las más resonantes. Alemania, cuatro veces campeona del mundo y una de las selecciones con mayor tradición en este tipo de torneos, llegaba a los dieciseisavos de final como favorita frente a Paraguay. Sin embargo, el equipo dirigido por Gustavo Alfaro volvió a demostrar que las diferencias de jerarquía pueden desaparecer cuando la convicción supera a los pronósticos.

Paraguay sostuvo el partido con un trabajo defensivo impecable, golpeó en los momentos justos y llevó la definición hasta los penales. Allí apareció Orlando Gill para detener dos remates alemanes y convertirse en el héroe de una clasificación histórica, que terminó de sellarse con el penal convertido por José Canale.

Paraguay dejó en el camino a Alemania tras una definición por penales y sumó un nuevo capítulo a la historia de los grandes batacazos mundialistas.

Paraguay dejó en el camino a Alemania tras una definición por penales y sumó un nuevo capítulo a la historia de los grandes batacazos mundialistas.

La eliminación alemana volvió a sacudir al mundo del fútbol. No solo porque cayó uno de los candidatos, sino porque el resultado recordó que la esencia de los Mundiales permanece intacta. Pasan las generaciones, cambian las tácticas y evoluciona el juego, pero siempre aparece un partido capaz de romper cualquier lógica.

Porque esa es, quizás, la mayor riqueza de la Copa del Mundo. Ningún otro torneo ofrece la posibilidad de que un desconocido derribe a un gigante y quede para siempre en la memoria colectiva. Los batacazos no son simples accidentes del deporte: son las historias que recuerdan que, durante noventa minutos, todos pueden soñar con escribir una página eterna.

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