Davis: el corazón de Mayer pudo más y Argentina tiene otra vida
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Mayer da pelea ante Souza.
El marco fue ideal, con casi siete mil personas alentando y disputando un duelo de hinchadas con los brasileños que nunca se calmó y que tuvo picos muy altos, incluyendo a Juan Martín Del Potro insultándose con algunos visitantes. De hecho, la situación fue creciendo en violencia al punto que el tandilense fue corrido a un acceso y no pudo volver a entrar hasta cerca del final del encuentro, pero consiguió seguir de cerca el partido y alentar o tranquilizar a Mayer.
Ambos dejaron todo en cancha y sin apartarse de su libreto de juego: tiros agresivos, planos, cercanos a las líneas. Así durante casi siete horas, aunque cuanto más cerca del final, más difícil fue sostenerlo.
Mayer estuvo sólido de ambos lados, y fue decisiva su iniciativa en los dos tie breaks, por eso los ganó. Y en el tercer set llegó a estar 4-1 arriba, pero lejos de caerse y de sentir las cinco horas de partido del viernes ante Carlos Berlocq, Souza no se rindió. Lo levantó, aprovechó que el número 29 del ranking se enganchó en una pelea con los fanáticos brasileños (cometió dos dobles faltas seguidas en el 5-5) y se llevó el parcial.
Un rato antes, el primer singlista nacional fue atendido por el propio Orsanic por una ampolla en un pie y masajeado por el capitán en sus muslos. Los calambres habían aparecido para mermar el mejor momento del correntino, y ya no se irían.
En ese carril comenzó el cuarto capítulo, con un Mayer con poco movimiento, deslucido. El partido se transformó en una justa física y emocional, dejando al tenis apartado.
De a poco, "Leo" fue volviendo y pudo recuperar el quiebre en contra, se puso 5-5, pero en el game siguiente le costó mantener su saque y Souza no falló para cerrarlo, pese a los embates de su rival para evitar definir la historia en un quinto parcial.
El estadio de Tecnópolis, ya sea por el calor que pegó todo el fin de semana o por la tensión que emanaba desde el polvo de ladrillo, estaba en llamas. Brasileños de un lado, argentinos de otro, las referencias del clásico suramericano de fútbol se trasladaron al tenis.
Fueron 11 los match point que tuvo Mayer, pero entre errores no forzados (134 para el correntino y 124 visitantes) y winners de Souza (logró 72 contra los 89 del local), se diluyeron y recién en el último lo pudo concretar. Sin fuerzas, cuando la estrategia y la táctica no alcanzan, el corazón es la mejor arma.
Las siete mil personas saltaron al unísono luego de las anteriores diez frustraciones y desataron toda la euforia junta. Los festejos fueron apuntados hacia el clásico rival, y hasta el resto del equipo argentino se dio vuelta para dedicarle el triunfo a los hinchas "verdeamarelhos".
La salida del "Yacaré" del estadio fue un caos, rodeado de seguridad y con Del Potro intentando que llegue a la camioneta oficial, que apenas pudo trasladarse, rememorando aquellos triunfos de Guillermo Vilas en el Buenos Aires Lawn Tennis Club de la década de 1970.
La emoción final de Mayer habla a las claras de lo importante que fue esta victoria para él. Su debut como local, con la obligación de ganar para no exponer a la Argentina a un nuevo repechaje. Con situaciones adversas, un clima caliente en el estadio y sin resto físico (terminó en la enfermería atendido con suero por un cuadro de deshidratación), se sobrepuso a todo y se quedó con un partido épico que quedará en la memoria de todos.
Argentina ahora está a un punto de pasar a cuartos y recibir a Serbia con Novak Djokovic. Para eso, el lunes deberá ganar Delbonis a Bellucci. Justamente, el azuleño hace su estreno como singlista, pero con un set a su favor, la historia empieza a emerger como favorable. La primera parte de la historia heroica de dar vuelta la serie ante Brasil está cumplida gracias al tesón de Mayer.




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