Davydenko superó a Federer y llegó a la final del Masters
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Federer partía como favorito ante el ruso Davydenko.
Y es que Davydenko volvió a ser el oponente tenaz capaz de sacar de quicio y que ha sabido ir haciendo sus deberes casi sin inmutarse.
A Federer, en cambio, le costó meterse en el partido. El primero del cuadro mantuvo su servicio en el arranque del set y llegó a tener dos opciones de rotura en el segundo. Hasta ahí, sin problemas, aunque la sexta raqueta del mundo fue abortando cada amago del suizo con una firmeza balcánica para convertirse, a partir de ahí, en dominador.
Casi sin hacer ruido, Davydenko se hizo con las riendas y se colocó con ventaja a partir del tercer juego, donde aprovechó una coyuntura favorable para hacer añicos el servicio de un Federer cada vez más contrariado.
El suizo miraba a la cancha con cara de frustración y encajaba el primero de los tres "breaks" que le infligió su rival en esta manga.
El suizo, cuya raqueta dejaba en evidencia una torpeza poco habitual en él, llegó a errar en 13 ocasiones, una barbaridad en contraste con los 3 errores no forzados que cometió el ruso de origen ucraniano, y quien le puso en desventaja numérica de 1-4.
Con el marcador de espaldas, Federer logró, con esfuerzo, transformar la primera bola de break de las tres que tuvo en su poder en este parcial para ponerse en 2-4, pero continuaba sin estar ahí.
Con un Federer despistado y un Davydenko que irradiaba tranquilidad y control, fue un set que rubricó, por derecho, y en media hora exacta el tenista ruso, soberbio, rocoso, con un temple admirable, y que se permitió, a ratos, coquetear con el atrevimiento y sorprender a las gradas con alguna que otra bola magistral para provocar los "ohs" de admiración del público.
El helvético necesitó urgentemente variar el chip mental con el que saltó a la Pista Central de la carpa londinense. Empezó a despertar.
En el segundo set, Federer opuso, ahora sí, una mayor resistencia y empezó a afinar más en sus golpes.
Muy consiente de que este set podría definir, a cualquier negligencia suya, a uno de los finalistas del Masters, progresivamente, la primera raqueta del mundo volvía a recomponer su juego y recuperar la compostura.
Necesitó algo más de tiempo que el ruso para igualar el marcador pero fue una manga en la que Federer rebajó su número de errores -7 por 12 del ruso- y en la que no dio ni una sola opción de rotura a su oponente.
El número 1 malgastó una oportunidad de encarrilar la victoria con el 5-4, pero el ruso afinó los reflejos para logró igualar el marcador a 5 juegos en una muy disputada recta final.
El que era gran favorito para la final terminó claudicando ante Davydenko, que se convierte en el primer finalista del Masters de Londres



