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22 de junio 2026 - 11:36

De perder a su padre en manos de Al Qaeda a clasificar a Irak al Mundial: la historia de resiliencia de Aymen Hussein

El delantero marcó el gol que selló el regreso de Irak a una Copa del Mundo después de 40 años. Detrás de ese logro hay una vida atravesada por el terrorismo, la guerra y la pérdida familiar.

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Aymen Hussein marcó ante Noruega el segundo gol de la historia de Irak en una Copa del Mundo. Días antes del debut, había sido retenido e interrogado durante varias horas en el aeropuerto de Chicago tras ser confundido por las autoridades estadounidenses.

Aymen Hussein se convirtió en el héroe deportivo de Irak al marcar el gol que selló la clasificación de su selección al Mundial 2026. Sin embargo, detrás del delantero que hoy celebra uno de los mayores logros del fútbol iraquí se esconde una historia marcada por la violencia, el terrorismo y la tragedia familiar.

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El atacante, una de las principales figuras del seleccionado dirigido por el español Jesús Casas, simboliza para muchos iraquíes la capacidad de sobreponerse a décadas de conflicto. En un país donde la amenaza de grupos extremistas como Estado Islámico (ISIS) y Al Qaeda sigue presente, el fútbol se transformó en un espacio de unidad y esperanza.

La victoria frente a Bolivia permitió a Irak clasificarse a una Copa del Mundo por segunda vez en su historia, luego de su única participación en México 1986. El tanto de Hussein desató los festejos en Bagdad y devolvió, al menos por unas horas, una imagen de alegría a un país acostumbrado a convivir con la incertidumbre.

Una infancia marcada por el terrorismo

La vida de Aymen Hussein cambió para siempre en 2008, cuando su padre, oficial del Ejército iraquí, murió en un atentado atribuido a Al Qaeda mientras cumplía funciones.

La tragedia dejó a su madre al frente de la familia, pero las amenazas no terminaron allí. Debido al pasado militar de su padre, el grupo Estado Islámico convirtió a la familia en uno de sus objetivos durante los años de mayor expansión de la organización.

La situación se agravó en 2014, cuando ISIS tomó el control de amplias zonas del norte de Irak, entre ellas la región de Kirkuk, ciudad natal del futbolista. Su hermano, que trabajaba como policía, fue secuestrado por los yihadistas y desde entonces permanece desaparecido.

Ante ese escenario, Hussein asumió la responsabilidad de cuidar a su madre mientras encontraba en el fútbol una vía de escape frente a la violencia que golpeaba a su familia.

Del drama personal al héroe de un país

Con el paso de los años, el delantero logró construir una sólida carrera en distintos clubes de Medio Oriente hasta convertirse en la máxima referencia ofensiva de la selección iraquí.

Frente a Bolivia, su gol no solo aseguró la clasificación al Mundial 2026, sino que también representó un símbolo para millones de iraquíes que encontraron en el deporte un motivo para celebrar en medio de un contexto complejo.

La historia de Aymen Hussein trasciende el fútbol. Su recorrido, atravesado por la pérdida de su padre, la desaparición de su hermano y la amenaza permanente del terrorismo, refleja la resiliencia de una generación que creció en medio del conflicto y que hoy encuentra en el deporte una oportunidad para escribir un capítulo diferente.

Del gol histórico en el Mundial al insólito episodio que vivió en EEUU

Aymen Hussein

La historia de Aymen Hussein siguió escribiendo nuevos capítulos en el Mundial 2026. Después de convertirse en el hombre que devolvió a Irak a una Copa del Mundo tras cuatro décadas de ausencia, el delantero volvió a quedar en los libros de historia al marcar el segundo gol de la selección iraquí en un Mundial.

El tanto llegó en el partido frente a Noruega, cuando Irak perdía por 1 a 0. Hussein apareció en el momento justo para igualar el encuentro y alimentar la ilusión de su equipo. Aunque finalmente los iraquíes terminaron cayendo, el delantero volvió a convertirse en el protagonista de una jornada histórica para el fútbol de su país.

Conocido como "Abu Tubar" —el "hombre del hacha"— por su capacidad goleadora dentro del área, Hussein construyó una carrera marcada por los momentos decisivos. Ya en 2016 había anotado el gol que clasificó a Irak a los Juegos Olímpicos, y una década después volvió a convertirse en el símbolo de una generación que busca devolver al país a la élite del fútbol internacional.

Sin embargo, ni siquiera su llegada al Mundial estuvo exenta de dificultades. Al aterrizar en el aeropuerto de Chicago junto a la delegación iraquí, el delantero fue retenido e interrogado durante varias horas por las autoridades estadounidenses, que lo confundieron con un presunto terrorista. Superado el malentendido, Hussein pudo incorporarse al plantel y, fiel a su historia de resiliencia, respondió de la mejor manera: haciendo historia dentro de la cancha.

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