2 de julio 2013 - 12:09

Del Potro, titánico: superó su lesión y avanzó a semis

Del Potro derrotó a Ferrer.
Del Potro derrotó a Ferrer.
(Desde Londres.-) El tenis argentino vive, sin lugar a dudas, otro momento de gloria. Falta mucho todavía para ver otra coronación, pero todo lo que rodeó a la victoria de Juan Martín Del Potro lo convierte en un episodio inolvidable. La lesión, la caída, el rival, Wimbledon... todo contribuye.

No es un torneo más para los argentinos, demasiado tradicionalista con el polvo de ladrillo. Sólo Gabriela Sabatini y David Nalbandian (en singles) habían logrado llegar a semifinales. Ahora se suma "Delpo", que va por más.

Sacar al español David Ferrer en tres sets no es cosa de todos los días. El 6-2, 6-4 y 7-6 (5) final no explica del todo el partido que hizo el tandilense. Fue un festival de "palos", como diría cualquier seguidor del tenis. Ambos han tenido una producción brillante, pero lo del tandilense fue sobresaliente y se llevó la victoria.

Antes de celebrar hubo una antesala escalofriante, que paralizó a más uno, argentino o no. En el primer game del partido, y con doble break point a favor, Del Potro fue a buscar una pelota exigida, se trabó el pie y cayó sobre la rodilla maltrecha.

En un principio parecía una caída más, pero la "Torre" no se levantaba. Había rodado en el piso y sus gestos no indicaban nada bueno. Se quedó echado sobre el césped, agarrándose la cabeza.

Los médicos entraron enseguida para atenderlo, pero Del Potro no paraba de agarrarse la cara, tal vez llorando, entendiendo que la suerte no lo estaba acompañando. Aún así, decidió salir a jugar luego de tomar antiinflamatorios, por consejo de su equipo, para probar, y vaya que la apuesta le salió bien.

De entrada nomás, cumplió con la estrategia que había ideado: pasar por arriba a Ferrer, pegar todo lo que pudiera, asfixiarlo con el ataque. En el tercer game aprovechó los errores de su rival y pudo quebrar, algo inesperado para la mayoría.

Le costaba moverse, incluso llegó a mirar al banco como pidiendo la anuencia para dejar de jugar. Siguió, fue tomando ritmo y el dolor dio paso al tenis. Fue una magistral jornada del argentino.

Atacó todo el tiempo, lo movió mucho a Ferrer (también estaba diezmado físicamente, producto de un leve esguince en un tobillo que lo obligó a jugar infiltrado todos los partidos), le pegó muy fuerte a la pelota y, fundamentalmente, brilló con su saque: 72% de primeros servicios, de los cuales ganó el 87%, 12 aces y cero dobles faltas.

Mientras, Ferrer exigía siempre una pelota más, trayendo todo lo que "Delpo" tiraba. Sin embargo le costaba, producto de la potencia que usaba su rival. La prueba irrefutable era la respiración del valenciano, acusando el esfuerzo físico de intentar llegar a cada tiro.

Intercambiaron golpes a lo largo de todo el match, jugando varios puntos de más de 20 peloteos. Repartieron winners para el deleite de todo el Court Central (en tiros ganadores se impuso el español 44 a 42), pero el argentino hizo la diferencia en errores no forzados: 11 a 22.

Del Potro tuvo una característica clave a lo largo de todos los partidos: fue él que jugó mejor y ganó los puntos importantes. Durante este choque dio una cátedra de tenis ofensivo y por eso quebró en el noveno game, para luego cerrar el parcial en un gran juego con su saque.

Ni siquiera los momentos de suerte que Ferrer tuvo con la faja y que llevaron a Del Potro a mirar al cielo con los brazos abierto lo sacaron de su norte. Calmo, enfocado, con el objetivo bien claro, demostrando una fortaleza mental mayor a la de sus mejores épocas, siguió buscando el partido.

Había pasado más de una hora y media de su segunda caída en el torneo, y de a poco el sufrimiento y el susto iban desapareciendo. Confiado en su tenis, el mejor argentino del ranking salió a cerrar su victoria y el valenciano a buscar remontar un partido adverso en todo sentido.

El tercer set fue una verdadera batalla. En el inicio hubo una mínima merma en el nivel de la "Torre", que inspiró a Ferrer para seguir devolviendo cada tiro que recibía. Además, el próximo número 3 del mundo afinó su saque, lo que le permitió seguir en cancha.

Sólo una vez "Delpo" estuvo contra las cuerdas: sacaba 4-5 y tuvo varios deuce, caminando sobre la cornisa del set. Sin embargo, su servicio lo sacó a flote.

Si le faltaba algo a este intenso duelo era un tie break, y allí Del Potro hizo pesar lo bien que había jugado todo el torneo en los momentos claves. Le costó cerrarlo, claro, porque del otro lado estaba un durísimo rival, por la caída y porque esperaba su primera semifinal en Wimbledon.

La victoria llegó como debía, con un punto extraordinario en el que ambos dejaron todo, al igual que durante el partido: Ferrer atacó, "Delpo" corrió y metió el passing de derecha. Se tiró al piso y enseguida levantó los brazos.

Fue una de sus victorias más importantes y la historia dirá en qué lugar quedará. Quizás por eso se sentó en su silla y celebró mirando a su banco, a su equipo. Se había sobrepuesto a las caídas y jugó un partidazo.

Para llegar a la final deberá enfrentar al serbio Novak Djokovic, número 1 del mundo, que venció 7-6 (5), 6-4 y 6-3 al checo Tomas Berdych (sexto del planeta). La empresa no será fácil pero, quizás, llegó la hora de volver a anotarse en la historia grande.

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