26 de marzo 2007 - 00:00

Derrota sorpresiva de River

Ariel Ortega intenta infructuosamente un avance. River cayó sorpresivamente de local ante Gimnasia de Jujuy.
Ariel Ortega intenta infructuosamente un avance. River cayó sorpresivamente de local ante Gimnasia de Jujuy.
Fue la sorpresa de la fecha. Si bien es cierto que River no venía jugando bien, nadie pensó a priori que podía perder de local ante un Gimnasia de Jujuy que denunció de entrada sus intenciones de llevarse un empate.

Sin embargo perdió sorprendido por un pelotazo de 40 metros de Silvio Iuvalé, que pareció más un rechazo que un pase y, que habilitó a un «fresco» Mario Turdó ( recién ingresado) que superó en la carrera a Lussenhoff y Rivas y derrotó a un azorado Carrizo que salió desesperado a achicar el ángulo.

River salió a atacar desde el primer minuto. Con Galván por derecha y Belluschi por izquierda, más en función ofensiva que defensiva, trató de llevarse por delante a un Gimnasia jujeño que intentó bloquear a su rival en la mitad de la cancha. La táctica que propuso Mario Gómez fue un insólito 3-6-1, con lo que defendía con 9 jugadores y dejaba solo y a su suerte arriba a Darío Gandín, más para correr a los defensores de River para que no salieran con prolijidad, que para intentar rematar al arco.

Ante este esquema táctico, River intentó desequilibrar por los laterales con las proyecciones permanentes de Paulo Ferrari y Cristian Villagra y en los primeros minutos sorprendió en dos jugadas pero Valdiviezo salvó las dos veces ante Farías.

Con el correr de los minutos Gimnasia fue adelantando de a poco sus líneas. Soltó a Marcelo Quinteros para que enlazara con Gandín y buscar así algún contraataque.

  • Pelotazos

    River perdió muy pronto la paciencia y empezó a recurrir a los pelotazos, lo que favoreció el trabajo defensivo de los jujeños, que se dedicaron a rechazar sin importarles el destino de la pelota. El público se impacientó y empezó a abuchear al equipo, por lo que Passarella se la jugó con los ingresos de Ariel Ortega y Marco Ruben por Diego Galván y Mauro Rosales.

    Además adelantó a Ferrari a la mitad de la cancha, porque era demasiado defender con cuatro cuando el rival atacaba con un solo delantero.

    River acumuló delanteros, pero adoleció de claridad y empezó a chocar contra un vallado que parecía inexpugnabley después del gol de Turdó le sumó desesperación a su ya desordenado juego.

    Gimnasia que soñaba con un punto terminó encontrándose con un triunfo que lo aleja del peligro del descenso gracias a la ineptitud ofensiva de un River que esta vez no pudo revertir en los últimos minutos lo que no logró en los anteriores.

    Es cierto que River fue el único que buscó el triunfo, pero también que es cierto que jugó muy mal ante un rival que le regaló pelota y terreno. Por eso Daniel Passarella va a tener que buscar variantes tácticas y de hombres a un equipo que ya no venía jugando bien, pero esta vez tocó fondo.
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