El fútbol italiano, al borde de la huelga
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La Serie A no arrancará hasta que se firme el nuevo convenio de trabajo para los futbolistas.
El resto quiere que los clubes tengan plena autonomía para decidir cuántos jugadores practicarán con el plantel titular, pues hay casos de entrenadores que tienen hasta 50 futbolistas en una práctica, "algo absurdo", dijo Claudio Lotito, presidente de Lazio.
Los clubes exigen además que el texto establezca de modo claro que los jugadores deban asumir el "aporte solidario", un plan fiscal del gobierno que impone una quita del 5 por ciento a quienes ganan más de 90.000 euros por año y del 10 por ciento a quienes superen los 150.000.
La AIC dejó entrever que ese tema no debe ser conflictivo, pues los jugadores asumirían el pago del aporte, pero con la posibilidad de acuerdos de parte con cada club, pues los salarios acordados hablan de "sueldo neto".
"Esperamos una señal de responsabilidad de quienes gozan de consistentes privilegios y no se dan cuenta que tienen el deber moral de dar su contribución en un momento difícil del país como éste", replicó Beretta.
"En vez de comprarse un yate de 2 millones de euros podrían tomar una de 1.950.000", ironizó Pietro Leonardo, director general de Parma, mientras que Aurelio De Laurentiis, presidente de Napoli, afirmó que "no podemos permitir que nos apunten siempre con una pistola en la sien".
De Laurentiis calificó además de "animal prehistórico" a Giancarlo Abete, presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), cuyo Consejo Federal volverá a reunirse mañana, como una forma de mediación en la crisis.



