4 de diciembre 2002 - 00:00

"El mundo" de España: Real Madrid, centenario feliz

Con su tercer título internacional ganado en las tres competiciones en las que ha participado en 2002 -Liga de Campeones, Supercopa y Copa Intercontinental-, el Real Madrid ha culminado de manera sobresaliente su Centenario. Lo ha hecho, sobre todo, como se espera del club blanco: triunfando fuera de España y haciendo un fútbol brillante y ofensivo, que se convierte en la mejor promoción para este deporte.

Florentino Pérez, ese presidente -intencionadamente aburrido- que ha rescatado al Madrid de las puertas de la catástrofe financiera, podrá hacer un balance brillante de un año que ha tenido sus momentos difíciles. Su famosa política de zidanes y pavones ha vuelto a quedar reivindicada por una final, la de Yokohama, en la que han marcado una de las superestrellas extranjeras, Ronaldo, y uno de los aventajados productos de la Ciudad Deportiva, Guti.Había muchos jugadores pertenecientes a ambas categorías en la alineación campeona, sin olvidar que el cemento de trabajo y sacrificio que permiten los triunfos lo han vuelto a aportar los miembros de ese tercer grupo, el de los fichajes de menos relumbrón, pero fundamentales a fin de cuenta, como Makelele, Hierro o Cambiasso.

Para sus seguidores, quizá un tanto mal acostumbrados, el Madrid ha hecho lo que debía; sus detractores minimizarán la triple hazaña señalando que su año del aniversario ha sido menos feliz en competiciones españolas que en las internacionales, con un recorrido en sordina por la Liga y una amarga derrota casera frente al Deportivo de La Coruña en la final de la Copa del Rey.
Aunque el desdén por los éxitos del Real Madrid suene a la fábula del zorro y las uvas, los dirigentes y jugadores blancos deberían ser conscientes de que aún les falta establecer un dominio claro y constante en la Liga española, hoy día la más potente del mundo, para poder de verdad reclamar un lugar, en pie de igualdad, con los más grandes equipos madridistas de los años 60 del siglo pasado. La inconstancia y un tedio apenas disimulado cuando tienen que jugar contra el Villarreal o el Racing han acabado convirtiendo a este Madrid en un participante más en la Liga y no su protagonista.Cunde la sospecha de que estas grandes figuras sólo se motivan en las mayores finales, bajo los focos de la atención mundial. Pero para llegar a ellas hay que jugar bien cada semana. Aún no ha terminado el año del Centenario: este mes puede el Madrid empezar ya a demostrar que ha aprendido también esa lección.

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