20 de diciembre 2001 - 00:00

"El problema de Parma no era Daniel Passarella"

 
Estos conceptos se agregaron a las palabras del técnico provisorio Pietro Carmignani ("Somos un grupo de desesperados"), que grafica el estado de ánimo imperante en el plantel, que en su próximo partido contra Fiorentina, que ayer se le alejó un punto en el antepenúltimo lugar, deberá afrontar nuevos problemas.

En efecto, no podrá alinear a Cannavaro y al volante argentino Matías Almeyda, quienes serán suspendidos por razones disciplinarias por la Federcalcio, y tanto "tifosi" como los mismos jugadores se preguntan si obedeció a alguna razón lógica no haberle dado a Passarella una última oportunidad, por lo menos hasta Navidad, para intentar salir de la crisis.

El único consuelo para el técnico argentino y sus colaboradores, quienes retornarán a la Argentina el 23 de diciembre, es que a breve permanencia en Parma (un mes y medio, cinco fechas de la Liga Italiana) se les traducirá en un suculento ingreso económico, de casi 3,5 millones de dólares, derivados del contrato anual que el club deberá pagarles más la cláusula penal ue en el mismo había sido incluída para el caso de su interrupción anticipada.

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