14 de enero 2005 - 00:00

El Sub-20 cambió a tiempo

Julio Barroso festeja con Zabaleta y Garay el gol en contra del venezolano Raúl González. Argentina ganó con claridad en su debut en el Sudamericano Sub-20.
Julio Barroso festeja con Zabaleta y Garay el gol en contra del venezolano Raúl González. Argentina ganó con claridad en su debut en el Sudamericano Sub-20.
Argentina cumplió una actuación que fue de menor a mayor. No jugó bien en el primer tiempo ante Venezuela y, en ese período, no alentó la posibilidad de soñar. Sin embargo, en el complemento cambió su imagen y terminó su debut con un categórico triunfo en el Sudamericano Sub-20.

Venezuela comenzó presionando bien en el medio. Eso hizo que Barrientos y Nery Cardozo no encontraran la pelota y pasaran inadvertidos en el partido. Zabaleta aportaba buenas y malas, pero chocaba permanentemente con Granados.

El Sub-20 argentino jugó 45 minutos iniciales a puro nervio e imprecisión, le faltó protagonismo, el jugador creativo y, por sobre todo, definición en los últimos metros del campo. Venezuela tampoco aportó mucho, sólo lo dicho, marca y presión.

El primer gol llegó por un error venezolano: el arquero Apontesalió mal y chocó con Perozzo; la pelota siguió hacia el área, y en la desesperación por despejar ante la arremetida de Barroso, el defensor Raúl González no hizo más que cabecear y vencer su propio arco.

Venezuela siguió igual, atacando poco, pero en una escapada por derecha, llegó el penal de Garay que Fedor malogró.

Con el ingreso del jugador del Barcelona de España Lionel Messi, Argentina cambió su imagen. Encontró mayor fluidez en el manejo de la pelota, pasó a dominar el juego porque hubo una mayor participación y un mejor rendimiento de Barrientos y de Biglia, y porque logró asentarse en su última línea.

Hasta que llegó el desequilibrio de Messi y su remate con la pierna izquierda que se metió junto al palo derecho del arquero para aumentar el resultado. Pero faltaba más. A 7 minutos del final, apareció en todo su esplendor la categoría de Barrientos para sellar el triunfo con un sutil toque con izquierda por sobre la cabeza del arquero.

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