Ferrer fue demasiado para Nalbandian y define ante Almagro
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Ferrer disputará su segunda final en Buenos Aires. La anterior fue en 2010 y cayó con Ferrero (Prensa Copa Claro).
El público, siempre fiel a Nalbandian, a quien se le reconoce su enorme compromiso con la Copa Davis, intentó levantarlo con un aliento sin tregua y, aunque en forma efímera, dio resultado, ya que el cordobés perdía 5-2 y se puso 5-4 en el segundo set, en su mejor pasaje de la eliminatoria.
Esa reacción duró menos que un suspiro y Ferrer sacó para 6-4 de manera impecable, sin ceder ni una oportunidad con sus golpes de derecha, y demostró por qué está entre los cinco mejores del planeta, con una actualidad que en estos tiempos es demasiado para el cordobés.
Ferrer intentará conseguir su segundo título del año, tras consagrarse el mes pasado en Auckland, mientras que Nalbandian seguirá su gira sobre polvo de ladrillo en Acapulco, con la certeza de que durante la semana que actuó en Buenos Aires recuperó muchas cosas de su tenis que parecían perdidas.
Por su parte, Almagro, actual campeón, se instaló a pura potencia en la final luego de vencer en un partido de altísimo nivel a Wawrinka por 6-4, 3-6 y 7-5 en la primera semifinal.
Almagro, undécimo en el ranking mundial de la ATP, libró una verdadera batalla de dos horas y 21 minutos ante el helvético Wawrinka (26), con un estadio que a esa altura ya estaba lleno.
El partido se planteó desde el inicio como un duelo de estilos opuestos, entre la potencia de Almagro, tanto con sus golpes de derecha como de revés, y la paciencia del suizo para tratar de imponer su juego, sustentado en su buen revés a una mano.
Almagro se llevó el primer set en 43 minutos con un revés paralelo impecable que dejó inmóvil a Wawrinka, y fue un justo premio para el que menos errores cometió, dentro de un planteo ofensivo de parte de ambos.
El murciano quebró dos veces el servicio del helvético (se adelantó 2-1 y 5-4), utilizó golpes con mucho efecto, y además castigó al suizo con pelotas altas sobre el revés, algo que le hizo daño.
En el segundo parcial, Wawrinka varió ritmos, evitó el intercambio de golpes (en ese aspecto era superado siempre) y ajustó su saque y también la devolución, al punto de quebrar dos veces (4-2 y 6-3) y se llevó el parcial sin demasiadas complicaciones.
En el tercer set se vio lo mejor del partido y el público agradeció la entrega de ambos con reiterados aplausos que recompensaron a los a esta altura gladiadores dentro de la cancha.
El punto de inflexión llegó con el partido igualado en cinco, ya que Almagro se adelantó con su servicio y logró el primer y único quiebre de saque que hubo en el set, luego de que el suizo dejara una derecha en la red que sentenció el 7-5 final en favor del murciano.
Así las cosas, aún sin haber locales en la definición, el único torneo profesional de la Argentina tendrá una final de calidad extraordinaria. Tanto Ferrer como Almagro son tenistas que garantizan espectáculo y juego.Y el público lo sabrá agradecer.



