A Independiente le dieron de «su propia medicina». Se encontró con un equipo que le marcó un gol de entrada y después se cerró atrás con dos líneas de cuatro y tirando largos pelotazos para los delanteros. Gimnasia supo hacer su «negocio» y aprovechó todas las oportunidades que tuvo para terminar con un engañoso 3 a 0 que no marca las diferencias que hubo entre un equipo y otro.
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El gol en contra de Manrique a los 13 minutos marcó el desarrollo posterior del partido, porque Gimnasia le regaló terreno y pelota a Independiente, que no se sintió cómodo en su función de « protagonista», repitiéndose en centros y en la gambeta de Agüero, que no pudo desequilibrar a una defensa numerosa y muy firme.
Gimnasia jugó casi todo el partido en su campo, más preocupado en defender que en buscar su oportunidad en ataque. Sin embargo, aprovechó cada una de las oportunidades que tuvo. Le hizo tres goles de cabeza a un Independiente que tiene jugadores muy altos y acostumbrados a ganar ellos los partidos con cabezazos. Habrá atacado seis veces en todo el partido y marcó tres goles. Uno en contra y dos producto de pelotas paradas. El segundo, un tiro de esquina que peinó Cervera al medio del área, donde empalmó de cabeza Goux; y el tercero, un centro largo que encontró muy mal parada a la defensa de Independiente y aprovechó Esteban González para cabecear.
Independiente perdió un partido clave porque es el anterior al clásico del domingo ante Racing, que viene de ganarle a Estudiantes 3 a 1.
El técnico de Independiente, Julio Falcioni, debe estar muy enojado, ya que su equipo no mostró el estilo de juego que él pregona y, en cambio, el rival jugó y ganó «a lo Independiente».
Es el primer partido que pierde, pero lo que más preocupó fueron sus falencia defensivas y su ineficacia en lo súltimos metros.
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