Gimnasia no pudo. Luchó hasta último momento por una ilusión que sabía era difícil, pero ni siquiera pudo cumplir con su parte y ganar el partido ante un Banfield que hasta desperdició un penal.
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Gimnasia sabe que no perdió el torneo en este partido, sino que esto fue una consecuencia de los dos últimos empates en su estadio ante Tiro Federal y Newell's, dos equipos que están en los últimos puestos de la tabla.
El equipo que dirige Pedro Troglio hizo un gran campeonato, con una racha de ocho victorias consecutivas, lo que lo subió al sueño del campeonato, pero cuando tenía el título en sus manos tuvo un bajón en su rendimiento y se quedó sin nada. Un título que para Gimnasia es una ambición histórica porque lo obtuvo en 1929, cuando el fútbol todavía era amateur, y en el profesionalismo nunca lo consiguió. Esta vez estuvo muy cerca, tan cerca como en 1995, cuando Javier Mazzoni, de Independiente, se lo arrebató con su gol en la última fecha para que se consagre San Lorenzo.
Esta vez no hubo Mazzoni, quizá los reflejos de Vivaldo y de Villar, arqueros de los dos equipos rosarinos que Gimnasia no pudo vencer en su campo. Pero hubo impotencia. Falta de definición en los momentos clave y un exitismo exacerbado que hizo que festejaran antes de tiempo.
Ayer fue otra muestra de esa situación. Un equipo apurado que empujó, pero nunca generó fútbol para crear situacionesde gol y que dio muchas ventajas defensivas, que Banfield no aprovechó.
En este fútbol dramático donde un resultado cambia una historia, Gimnasia se ilusionó cuando Delorte hizo el gol a los 40 minutos y estaba a un gol de Olimpo de la gloria, pero Sand, el mismo que había marrado groseramente un penal, lo volvió a la realidad con un cabezazo.
Gimnasia se quedó sin festejo y se fue con la cabeza gacha, pero cuando reflexione y analice lo hecho en este torneo Apertura se va a dar cuenta de que aun perdiendo el título, fue un gran triunfador.
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