Se funden en un inmenso y felíz abrazo los jugadores griegos.
Un solitario gol del jugador del Panathinaikos Dimitros Salpingidis a la media hora del primer tiempo le ha servido a Grecia para vencer en Ucrania y clasificarse para el segundo Mundial de su historia 16 años después.
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Arrancó el choque con unos minutos de tanteo y de respeto mutuo que dejaron un juego anodino y de poco carácter ofensivo. La lluvia dificultaba la fluidez en el movimiento del balón y ninguno de los dos conjuntos tomaba la batuta del partido.
Poco a poco Ucrania se soltó y a los siete minutos Shevchenko dispuso de una clarísima ocasión pero su remate, a puerta vacía tras un rechace de Alexandros Tzorvas, se marchaba desviado. El acercamiento ucraniano lo respondió Grecia tres minutos después con un remate de cabeza de Giorgios Samaras que se marchaba rozando el larguero de la meta defendida por Andriy Pyatov.
Los locales parecían tener el partido controlado y producían llegadas esporádicas como un lanzamiento de falta de Oleknsadr Alíev que despejó con apuros el meta heleno. Los griegos, agazapados en su medio campo, lo fiaban todo a las contras.
Precisamente en una de ellas, un precioso pase entre líneas de Samaras encontraba en su finalización a Dimitros Salpingidis, que de tiro cruzado y por bajo ponía en ventaja a los visitantes y los acercaba a Sudáfrica.
El gol obligaba a Ucrania a lanzarse al ataque tras el 0-0 de la ida y el empate estuvo cerca de llegar al filo del descanso cuando Yarmolenko y Shevchenko se estorbaron en el remate de una falta lateral.
En el segundo tiempo, la entrada de Seleznov dio aires nuevos a los ucranianos que encerraron a Grecia en su campo. En los peores momentos de los hombres de Renhaggel surgió la figura del guardameta Alexandros Tzorvas, muy seguro durante los noventa minutos.
Poco a poco la impotencia hacia mella en los locales que comenzó a atacar más con el corazón que con la cabeza. Los helenos, que demostraron la solidez defensiva que les hizo campeones de la Eurocopa hace cinco años, se limitaron a despejar las llegadas de sus rivales y aguantar el marcador favorable.
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Las lágrimas del capitán y goleador Shevchenko.
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Todos lloran con Schevchenko la eliminación ucraniana.
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Terminó el partido y los griegos ya festejan.
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El técnico ucraniano no puede entender la derrota y eliminación como local.
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El jugador griego le agradece al cielo por la clasificación a Sudáfrica 2010.
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La montaña de alegría y el rostro de felicidad en los jugadores visitantes.
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La alegría de unos es la tristeza de otros. Así son las finales. Mientras los griegos festejan el jugador ucraniano se retira cabizbajo buscando explicaciones en el césped.
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Siguieron por largo rato los festejos en el campo de juego. No era para menos.
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Aquí Schevchenko intentando torcer una historia que ya estaba sellada.
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