El avión de la Fuerza Aérea Argentina que en vuelo charter traslada a Ecuador al plantel de Boca Juniors para jugar mañana por la Copa Libertadores ante Emelec, y que aterrizó en el Aeropuerto Internacional Córdoba al recibirse una falsa amenaza de bomba, retomó viaje alrededor de las 15.30 rumbo a su destino original.
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La Brigada de Explosivos de la Policía Aeronáutica cordobesa, a cargo de la seguridad de la estación aérea, revisó el avión, un F 28, sin encontrar nada anormal. Según trascendió, el piloto de la nave habría recibido el llamado a su partida desde Buenos Aires, en una comunicación interna desde la torre de control, por lo que decidió realizar ese aterrizaje de emergencia, que se efectuó sin inconvenientes.
En dos grandes colectivos que se arrimaron hasta la máquina estacionada en la cabecera norte de la pista 35, donde quedó detenido el avión tras el aterrizaje, fueron trasladados a la sala de embarque del aeropuerto los pasajeros del vuelo, en su gran mayoría integrantes del plantel 'xeneize', y otras personas también vinculadas al club de la Ribera.
Los peritos de explosivos de la Policía Aeronáutica requisaron minuciosamente la nave sin que se encontraran ningún tipo de explosivo, por lo que se autorizó la continuidad del vuelo, según confirmó el comodoro Roberto Hugo Perroto, jefe de la Región Aérea Noroeste.
Perroto relató que la máquina había aterrizado sin novedades a las 13,49 en el aeropuerto Pajas Blancas, "luego de despegar aproximadamente una hora antes desde Buenos Aires hacia la localidad chilena de Iquique, donde tiene previsto realizar una escala técnica".
"Posteriormente se recibió un aviso anónimo de bomba y se tomaron los recaudos comunes para estas situaciones", siguió explicando el funcionario aeronáutico. "El aviso anónimo llegó a la torre de control de Aeroparque y como el avión volaba sobre Córdoba ordenamos su aterrizaje inmediato, que se produjo de manera normal.
Después se procedió al descenso de todos sus pasajeros, lo que se produjo también sin ningún tipo de inconvenientes", aclaró. "Y luego se revisó totalmente el aparato sin que se encontrara nada extraño, por lo que estimamos que se trató de una falsa alarma", concluyó Perroto.
Salvo el contratiempo que debieron afrontar los integrantes del plantel de Boca Juniors, nadie sufrió ningún tipo de consecuencias, "solamente el cansancio nervioso que genera esta situación", según resumió el defensor Christian Traverso poco antes de reanudar viaje.
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