Con las calles revolucionadas, el pivote con mejor registro en la temporada pasada, Dwight Howard, arribó a Houston Rockets e inmediatamente pidió que le quiten su apodo de Superman para empezar a llamarlo Rocket Man.
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Fue tanta la expectativa que generó su llegada, que las porristas del equipo realizaron una coreografía especial para el jugador y ensayaron al aire libre para que el público pueda verlas.
Ni bien sellada la contratación, Howard reconoció que "significa mucho para mí el estar aquí, donde pueda tener un comienzo nuevo y escribir mi propia historia. No creo que las personas puedan entender el hecho que fui traspasado a L.A. (Los Ángeles Lakers), y ahora he tenido la oportunidad de poder elegir mi propio destino, y este es el lugar que escogí y soy muy feliz".
Los Rockets también están felices de haber conseguido al mejor agente libre y al pivote más dominante de la liga por un contrato de 88 millones de dólares y cuatro temporadas, especialmente cuando fueron los elegidos entre cinco equipos, incluidos los Lakers que podían darle a su nueva estrella 118 millones de dólares y cinco años de contrato.
Howard dijo que no sólo esperaba triunfar en el campo sino hacerlo también dentro de la comunidad ayudando a las personas como siempre ha hecho desde que llegó a la NBA.
"Mi meta es no sólo ser feliz en Houston, disfrutar de nuevo con el baloncesto sino hacer todo el bien que pueda dentro de la comunidad", destacó Howard. "El hecho que me sonría todo el tiempo no significa que no me tome muy serio todo lo relacionado con el deportes del baloncesto y mi vida personal".
Howard dijo que lo que tenía muy claro era que al final el baloncesto se trataba de un deporte que había que disfrutarlo y divertirse, algo que no siempre es posible cuando estás dentro de la NBA, pero que estaba convencido que en Houston lo conseguiría.
"Desde que me reuní con Alexander, McHale, Morey y todo el personal de la organización me di cuenta que había llegado al lugar perfecto y no tuve ningunda duda al tomar mi decisión", subrayó Howard, que además ha sido durante tiempo discípulo de Olajuwon con el que ha trabajado para mejorar su juego.
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