11 de septiembre 2026 - 13:05

Iker Casillas eligió las cinco ciudades que todo fanático del fútbol debería visitar y Buenos Aires está en el ranking

El exarquero del Real Madrid y campeón del mundo con España armó su particular mapa del turismo futbolero y destacó cinco ciudades donde el fútbol se vive más allá de los estadios. Madrid, Oporto, Mánchester, Milán y Buenos Aires forman parte de su selección.

Iker Casillas, ex arquero del Real Madrid y campeón del Mundo con España, eligió a Buenos Aires y a los estadios de Boca y River como los sitios que todo fanático del fútbol debe conocer.

Iker Casillas, ex arquero del Real Madrid y campeón del Mundo con España, eligió a Buenos Aires y a los estadios de Boca y River como los sitios que todo fanático del fútbol debe conocer.

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El fútbol dejó hace tiempo de ser solamente un espectáculo deportivo. También es turismo, gastronomía, entretenimiento y un negocio global que moviliza millones de viajeros cada año. En ese universo, Iker Casillas elaboró una lista de cinco ciudades que, según su experiencia, todo fanático debería visitar al menos una vez en la vida. Y entre destinos europeos aparece una ciudad sudamericana con una identidad futbolera difícil de comparar: Buenos Aires.

El excapitán del Real Madrid y de la Selección de España, campeón del mundo en Sudáfrica 2010, eligió Madrid, Oporto, Mánchester, Milán y Buenos Aires como sus cinco destinos futboleros. La selección combina estadios históricos, grandes rivalidades, cultura popular y ciudades donde el fútbol forma parte de la vida cotidiana.

La elección tampoco es casual. Dos de las ciudades están directamente vinculadas con la carrera del exarquero: Madrid, donde construyó prácticamente toda su trayectoria en el Real Madrid, y Oporto, donde continuó su carrera después de abandonar España.

"El fútbol es una de las mejores formas de entender una ciudad", explicó Casillas al presentar su selección. Para el exarquero, la experiencia no termina cuando comienza el partido: también está en los barrios, los bares, las comidas, las canciones y las tradiciones que aparecen alrededor de cada estadio.

Madrid: el estadio que marcó su vida

La primera escala es Madrid, una ciudad inseparable de la historia profesional de Casillas. Llegó al Real Madrid con apenas nueve años y terminó disputando 725 partidos oficiales, con 19 títulos conquistados.

El gran punto de interés es el Santiago Bernabéu, estadio que el arquero considera el más especial de su carrera. Allí debutó con el primer equipo y vivió algunos de los momentos más importantes de su trayectoria.

Para los turistas, el estadio se convirtió además en una atracción en sí misma. El museo, la colección de trofeos y los recorridos por diferentes sectores del recinto forman parte de una experiencia que permite transformar una visita deportiva en un producto turístico.

Pero el negocio no termina en el estadio. El recorrido puede continuar por el Paseo de la Castellana hasta Cibeles, tradicional punto de celebración de los títulos del Real Madrid, mientras que la ciudad ofrece además otras experiencias futboleras vinculadas con Atlético de Madrid y Rayo Vallecano.

Oporto: la segunda casa de Casillas

El segundo destino es Oporto, ciudad que adquirió un significado especial para Casillas después de su llegada al FC Porto en 2015.

El Estádio do Dragão es el principal atractivo futbolero, con un museo que recorre la historia del club y permite conocer espacios habitualmente reservados a jugadores y trabajadores.

Pero Oporto ofrece además una experiencia urbana compacta, con el barrio de Ribeira, el río Duero y las tradicionales bodegas de Vila Nova de Gaia.

En términos turísticos, la combinación es potente: fútbol, gastronomía, arquitectura y vino en un mismo recorrido.

Mánchester: dos gigantes y un solo mercado turístico

El tercer destino elegido por Casillas es Mánchester, probablemente uno de los casos más claros de cómo el fútbol puede convertirse en una marca turística internacional.

La ciudad tiene dos gigantes: Manchester United y Manchester City. De un lado está Old Trafford y del otro, el Etihad Stadium. Dos clubes, dos estadios y dos modelos diferentes de entender el fútbol.

A eso se suma el National Football Museum, ubicado en el centro de la ciudad, que permite ampliar la experiencia más allá de los clubes.

La particularidad de Mánchester está también en la previa. Los pubs se transforman en puntos de encuentro de los hinchas y la actividad alrededor de los partidos convierte al fútbol en un motor para restaurantes, bares, transporte, comercios y alojamiento.

Iker Casilla eligió a Madrid y al Estadio Bernabeu como sus preferidos. Sin embargo en el top five se encuentra Buenos Aires, la Bombonera y el Monumental.

Iker Casilla eligió a Madrid y al Estadio Bernabeu como sus preferidos. Sin embargo en el top five se encuentra Buenos Aires, la Bombonera y el Monumental.

Milán: el negocio de una rivalidad compartida

La cuarta ciudad es Milán, donde el fútbol tiene una particularidad difícil de encontrar en otros lugares: dos grandes rivales comparten históricamente el mismo escenario.

AC Milan e Inter convirtieron a San Siro en uno de los estadios más reconocidos del planeta. La visita al estadio y su museo permite recorrer la historia de ambos clubes y entender la dimensión de una rivalidad que trasciende lo deportivo.

El atractivo turístico se completa con el Duomo, Navigli y la tradicional cultura del aperitivo.

Así, Milán muestra otra de las claves del turismo deportivo: el visitante no compra solamente una entrada para un partido, sino una experiencia que combina deporte, gastronomía, cultura y entretenimiento.

Buenos Aires: el fútbol como identidad

La quinta ciudad elegida por Casillas es Buenos Aires, probablemente la selección más cargada de identidad futbolera de su ranking.

El exarquero destaca especialmente la posibilidad de conocer La Bombonera, estadio de Boca Juniors, y el Monumental, casa de River Plate. Ambos escenarios representan dos caras de una de las rivalidades más famosas del mundo: el Superclásico.

En Buenos Aires, la experiencia futbolera comienza mucho antes del ingreso al estadio. Las camisetas, los murales, los bares, los puestos de comida y los barrios forman parte de un paisaje donde los clubes están profundamente vinculados con la identidad de sus comunidades.

La Bombonera, además, cuenta con el Museo de la Pasión Boquense, mientras que el Monumental se transformó también en un atractivo turístico y cultural de referencia.

Para Casillas, el interés por el fútbol argentino tampoco es solamente turístico. En otra dinámica en la que le preguntaron cuál era su club favorito de distintos países, cuando llegó el turno de Argentina respondió: "Yo creo que sería más de River".

La frase rápidamente repercutió entre los hinchas y agregó un componente inesperado a su relación con el fútbol argentino.

Los cinco estadios que marcaron la carrera de Casillas

El mapa de ciudades elegido por el exarquero se complementa con otro ranking más personal: los cinco estadios que considera más importantes de su trayectoria.

El Santiago Bernabéu ocupa el primer lugar por su vínculo con el Real Madrid. El segundo es el antiguo San Mamés, donde debutó en Primera División el 12 de septiembre de 1999 ante Athletic Club.

El tercero es el Do Dragão, escenario de su etapa en Portugal. En cuarto lugar aparece Saint-Denis, donde conquistó su primera Champions League con el Real Madrid tras la victoria ante Valencia en la final de 2000.

El quinto es Soccer City, en Johannesburgo, el estadio donde España conquistó su primer Mundial en 2010. Allí Casillas levantó la Copa del Mundo después del triunfo ante Países Bajos con el recordado gol de Andrés Iniesta.

La lista permite entender por qué el turismo futbolero tiene un componente emocional que difícilmente pueda replicar otro tipo de viaje. Cada estadio representa una historia, un título, una rivalidad o un momento irrepetible.

El nuevo negocio detrás del turismo futbolero

El ranking de Casillas también expone una tendencia cada vez más importante para la industria deportiva: los estadios dejaron de ser exclusivamente escenarios de partidos para convertirse en destinos turísticos.

Museos, tours, experiencias VIP, gastronomía, tiendas oficiales y recorridos por zonas históricas permiten a los clubes generar ingresos incluso cuando no hay partidos.

Para las ciudades, además, el fútbol funciona como una herramienta para atraer visitantes internacionales y extender su estadía. Un turista que viaja para ver un partido puede terminar contratando un tour, alojándose varios días, consumiendo en restaurantes y bares y recorriendo otros puntos de interés.

En ese sentido, Madrid, Oporto, Mánchester, Milán y Buenos Aires comparten un mismo activo: una identidad futbolera capaz de convertirse en experiencia y, detrás de ella, en negocio.

El consejo final de Casillas apunta precisamente a eso: ir por el fútbol, pero reservar tiempo para conocer la ciudad. Porque el partido dura 90 minutos, mientras que la experiencia turística puede transformarse en un viaje completo.

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