Con los juveniles, en Salta, con la necesidad de definir luego del empate logrado en Santa Fe ante Colón, Boca logró un triunfo resonante. El 2 a 1 final fue reflejo de lo acontecido. El que esperaba un Boca timorato se encontró con un equipo que fue a buscar a los santafesinos con argumentos más sólidos y contundentes. Tanto, que la diferencia pudo ser mayor. Ahora debe enfrentar a Nacional de Medellín. Cuando el juego no es demasiado claro, cuando falta precisión y la fricción le gana a posibilidad de rotación y toque, se hace complicado definir una estrategia de juego. Sin embargo, existen algunas situaciones que no sólo sirven de parámetro, sino que, además, son una verdadera vara de medición a la hora de tener que reflejar supremacías.
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Esto viene a cuento porque Colón siempre aparecía como un equipo mejor dotado, con una imagen (sólo imagen) de solidez mayor que la de su adversario, que tenía mejor perspectiva para resolver los problemas de un mediocampo superpoblado y carente de ideas (eso sí, de los dos lados). Por ello había que sopesar las situaciones de gol de uno y otro lado o el trabajo de los arqueros para inclinar la balanza para un lado y el otro.
Boca, con poco, con más sacrificio en la marca que juego armónico de conjunto, fue el que llegó más, tuvo las mejores situaciones y siempre daba la sensación de inclinar la balanza del marcador en su favor. Una pelota que sacó Píccoli sobre la línea (luego de un gran « macanazo» de Tombolini), una pelota que quedó en los pies de Estévez, otra de Fabbro y una de Caneo bien pudieron llevar destino de red. Aunque, como dicen los tangueros,siempre le «faltó algo de tiza al taco...». Colón, sin los aportes individuales de Geovani Hernández, los dos González (Adrián y Héctor), Moreno y Fabianesi y Delgado, Fuertes quedó como un desorientado «llanero solitario», sin destino. Nada cambió, salvo que Baldassi se sumó a la fiesta y vio un penal a Estévez (que Fabbro convirtió en gol) y, en la réplica, Carignano envió el balón a un ángulo para poner otra vez el empate, que duró poco, porque Cángele volvió a desnivelar con un impecable remate cruzado. Partido terminado, porque Colón siguió atacando sin orden, y Boca, en el contraataque, pudo haber definido por una diferencia más amplia. Lo tuvo Cángele dos veces.
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