De la mano de un Andrés Silvera letal, Independiente puso su nombre en la lista de candidatos, tras superar por 3 a 1 a Atlético Tucumán en Avellaneda, en un partido correspondiente a la segunda fecha del torneo Clausura de fútbol.
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Andrés Silvera puso en ventaja al local a los 21 minutos del primer tiempo y el paraguayo Fabio Escobar lo empató en forma transitoria a los 27. En el complemento, Silvera anotó nuevamente a los 11 y 12 minutos para redondear la victoria del "Rojo".
El equipo de Américo Gallego fue el protagonista del encuentro y superó con claridad al rival, aunque después de la igualdad tucumana perdió algo de ritmo y le costó recuperarse. Por su parte, Atlético se mostró como un equipo limitado, sin recursos para revertir una historia que se le presentó adversa en Avellaneda.
El equipo de Avellaneda salió desde el arranque decidido a llevarse por delante al elenco tucumano, que propuso un planteo defensivo, esperando al local para contragolpear. La incesante presión de Independiente rindió sus frutos sobre los 21 minutos, cuando Galeano tomó la pelota tras un córner y habilitó a Silvera, para que el delantero abra el marcador con un toque suave con pierna derecha.
Los de Avellaneda no bajaron los brazos y doblegaron la presión frente a un conjunto tucumano que no lograba hacer pie y tampoco reaccionaba. En el mejor momento del los locales, Atlético Tucumán sorprendió con el empate: Matías Villavicencio peinó un córner ejecutado desde la derecha, para que el paraguayo Escobar -llamativamente sólo- concrete el gol con pierna izquierda.
El empate envalentonó a la visita, que volvió a inquietar con otro tiro de esquina cuatro minutos más tarde, además de poner freno a los embates del local. A partir de ese momento, el partido comenzó a jugarse al ritmo que imponían los tucumanos, que respiraban tras los numerosos ataques del local.
El complemento siguió en el mismo tono, hasta que a los 11 minutos Silvera volvió a demostrar que era su noche y mandó la pelota al fondo de la red, luego de un buen desborde de Luciano Vella por derecha.
Atlético Tucumán estaba contra las cuerdas y a punto de caer, situación aprovechada otra vez por el uno de los goleadores del campeonato, que un minuto más tarde dio el golpe de nocaut con el tercer gol, con un cabezazo tras centro de Patricio Rodríguez, ingresado en la segunda mitad en reemplazo de Leandro Gracián.
La diferencia de dos goles fue demasiado para los tucumanos, que se limitaron a ver como Independiente siguió manejando la pelota e incluso pudo aumentar.
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