14 de mayo 2007 - 00:00

Inusitada violencia

El clima externo pareció contagiarse en los jugadores de River, que en lugar de jugar salieron a pelearse como si fueran barras bravas en lugar de jugadores profesionales, por lo que el árbitro Saúl Laverni tuvo que sacar una tarjeta roja y dos amarillas en menos de 10 minutos.

Una cosa es salir a pelear la pelota como si fuera la última y otra es ir a golpear a mansalva como hizo River en los primeros minutos del partido. A los 5 minutos, Diego Galvániba peleando una pelota en la mitad de la cancha con Diego Rivero y le pegó un codazo en la mandíbula totalmente intencional, por lo que Laverni lo expulsó.

Un minuto después Paulo Ferrari se proyectó en función ofensiva y perdió la pelota con Osmar Ferreyra a la altura del área, y para frenarlo le tiró un terrible puntazo de atrás que le rebotó en el tobillo izquierdo. Laverni sacó amarilla y se quedó corto. No había pasado ni un minuto cuando Nasuti lo volteó de atrás a Lavezzi y se ganó otra amonestación.

Después hubo un golpe con el antebrazo de Ortega a Méndez que lo aturdió y casi lo hace salir de la cancha y que el árbitro no advirtió.

No se escuchó, como un partido de Copa Libertadores el grito de Daniel Passarella «partilo», pero se lo vio al técnico muy nervioso protestando cada fallo del árbitro que terminó expulsándolo a 10 minutos del final del partido.

Mientras en la tribuna hubo tranquilidad y no se produjo la anunciada emboscada entre los dos grupos de «los borrachos del tablón», la violencia esta vez estuvo dentro del campo de juego.

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