La Bombonera despidió a Roma

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El cortejo fúnebre de Antonio Roma pasó por la puerta principal de la Bombonera y decenas de hinchas, dirigentes y excompañeros se acercaron para darle el último adiós y acompañar a su familia.

Para rendirle homenaje al ídolo de la institución de la Ribera, un camión de los bomberos voluntarios de La Boca hizo sonar sus sirenas en Brandsen 805. Todos los presentes se unieron en aplausos y emoción, y de esta manera despidieron al gran arquero que se lució en la década del '60.

A los 80 años el corazón le dijo basta al futbolista que defendió 303 veces el arco de Boca. El mismo que en 1962 atajó un histórico penal ante River, que sirvió para que su equipo festejara el título de ese año. El Tano Roma comenzó su carrera en Ferro, donde disputó 95 encuentros entre 1955 y 1959. A principios de 1960 fue adquirido por Boca junto a Silvio Marzolini, y allí completó su carrera, que se extendió por 17 años.

"Estuvimos siempre juntos, viajando. Recuerdo la afinidad de amistad que tenía con Marzolini. Era un poquito fanfarrón, le gustaba decir cosas, aparentar. Tenía todas las condiciones para ser un gran arquero", recordó Antonio Rattín al sitio oficial del club y soltó: "Yo cuando me vaya ya le dije que me espere. Si me espera, voy y le voy a contar toda la gente que hubo acá cuando le hicimos la despedida a él".

El podólogo del club, Antonio Obrador, también se hizo presente en el cortejo: "Roma es uno de los primeros jugadores que empecé a atender. Tengo muchos recuerdos de él, era una persona muy querida". También, estuvo Jorge Bitar, presidente del Departamento de Organización y Eventos de Exjugadores: "El Tano era un tipo bárbaro, divertía, un tipo alegre. Venía siempre a la cancha. Una semana antes de que se enferme lo homenajeamos en la Bombonera".

En la memoria de los hinchas quedará grabado ese famoso penal a Delem en 1962. Porque Boca y River llegaban como punteros a la penúltima fecha y en la Bombonera no cabía un alfiler. "Tarzán", como lo apodaban a Roma debido a su capacidad atlética, fue amo y señor del área e integró una de las defensas menos vencidas de la historia de Boca. También se destacó en la Selección: jugó dos Mundiales (1962 y 1966). Y ganó el Sudamericano de Lima en 1957.

Se fue Roma, toda una leyenda. Y los hinchas de Boca seguirán recordando esa volada genial, que les brindó un campeonato y se lo quitó a su clásico.

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