Cuando los equipos estaban en la cancha, dispuestos a comenzar el partido entre Quilmes y River en el Sur, un hincha trepado a uno de los alambrados laterales, arrojó dos gallinas con las camisetas de los de Núñez al campo de juego.
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Las aves, asustadas, comenzaron a correr por el césped, huyendo de quienes las querían atrapar.
Finalmente, un empleado de Quilmes, fue quien, con gran habilidad, se arrojó sobre las gallinas y las contuvo, mientras que la parcialidad local gritaba contra la visitante por el mote histórico de "gallinas".
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