21 de abril 2003 - 00:00

La personalidad de Boca marcó desnivel

De a poco, Boca va teniendo la personalidad de equipo que busca su técnico y se afirma como uno de los animadores del torneo. Su juego se basa en la firmeza de su defensa, un mediocampo que primero marca y después distribuye y una delantera hábil y veloz.

A Newell's lo superó desde el primer minuto. Battaglia y Donnet fueron los «dueños de la pelota» y siempre la manejaron bien. Arriba, Estévez desbordaba con facilidad a Re, y Tevez se movía por todo el frente de ataque con mucho criterio. El único que parecía estar en «otra sintonía» era Marcelo Delgado, quien no siente la posición de enganche y eso se notó mucho.

La presión que ejercía en la mitad de la cancha Boca fue demasiado para Newell's, que, asfixiado en el inicio de las jugadas, no creó una sola situación clara de gol. Es más, en el segundo tiempo Abbondanzieri fue un espectador privilegiado, que sólo tenía que intervenir cuando le entregaban la pelota sus compañeros.

Sin embargo, el primer gol de Boca no llegó en una jugada elaborada, sino en un centro en el que falló Palos y aprovechó Battaglia para conectar de cabeza y mandarla al fondo del arco.

El segundo gol, en cambio, fue una muestra clara del juego de Boca con rotación, habilidad, toques y precisión para definir. El gol lo marcó Estévez, pero el último pase hecho por Tevez fue de mucha calidad.

¿Qué fue Newell's?: un equipo que quiso luchar más que jugar, que se olvidó del talento de Manso y de Rosales y buscó con largos pelotazos que los perjudicaban notoriamente debido a su pequeña estatura. Tuvo en Liendo a su mejor jugador, primero como mediocampista por derecha y después por el centro recuperando muchas pelotas que sus compañeros no supieron distribuir.

Boca ganó sin esforzarse, como si reservara aire y pier-nas para su partido por la Copa Libertadores. Fue tan superior que nunca peligró su victoria, por eso se dio el lujo de desperdiciar situaciones muy claras de gol y hasta se excedió en toques y gambetas como si «le perdonara la vida al rival». Tiene la solidez y la eficiencia que pretende su técnico Carlos Bianchi. Por eso, da esa sensación de que cuando se pone en ventaja es imposible empatarle el partido. Cambia jugadores, y su andamiaje no se resiente, por lo que no parece que vaya a aflojar en la lucha por el campeonato. Ayer, el pálido Newell's no sirvió como medida para saber el alcance de sus pretensiones, pero dentro de dos semanas el rival será Vélez, otro de los animadores del torneo, y allí se podrá saber si Boca está para campeón.

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