17 de junio 2002 - 00:00

Llegó Bielsa y no se guardó nada

Marcelo Bielsa llegó al país tras 40 horas de viaje y no bien pisó suelo argentino se prestó a una improvisada conferencia de prensa. No eludió ninguna pregunta, y si bien reconoció el «fracaso», también reclamó que se reconozcan los aspectos positivos del seleccionado.

La participación del equipo nacional en el Mundial fue un fracaso y el único responsable soy yo, aunque hayamos sido los mejores de nuestra zona.

En el grupo hubo una comunión absoluta y no hay reproches. Lo que pasa es que en la Argentina se busca en los fracasos a un responsable y cuando hay un éxito, entonces es de todos.

Mantuvimos una idea que se desarrolló a lo largo de 40 partidos y en el Mundial hicimos lo de siempre, atacar. Por eso lo que cabe rescatar es que fuimos coherentes y honestos, sin importar las circunstancias.

El equipo fue el mejor del grupo, lo que ocurrió es que no pudo consolidar ese mejor juego en la red adversaria. En el único momento en que nos superaron fue en los primeros 10 minutos del segundo tiempo con Inglaterra. Todo lo demás fue dominio nuestro.

A Verón lo saqué varias veces, pero no porque no me haya conformado, sino porque en esos momentos pensé que Aimar era una mejor opción. En cambio, no consideré una opción válida poner juntos a Batistuta y Crespo.

Leí en los diarios las ofertas para renovar mi contrato, pero todavía no recibí ninguna, así que esperaré que alguien lo haga y entonces lo estudiaré.

Los jugadores, el cuerpo técnico y demás, nunca se vieron involucrados en discusiones y siempre se respetaron las ideas de todos. Por primera vez en mucho tiempo, en este proceso se volvió a hablar solamente de fútbol. Pudimos mantener al margen en estos cuatro años las cuestiones económicas y otros temas extrafutbolísticos.

Los reclamos a la AFA por deudas con el cuerpo técnico y los jugadores no fueron ciertos. Nadie hizo reclamo alguno. Lo único que hice personalmente fue solicitarle a la AFA que se me reconociera un contrato que estaba firmado. Pero cuando vi que eso se superponía con la Copa del Mundo, dejé de hacerlo.

Esto dejó enseñanzas para los jugadores y para mí. Lo que pasa es que la gente recibe el mensaje de los especialistas, y muchas veces el análisis que se hace sobre los hechos es desinteresado y objetivo. Pero en otras oportunidades no es así y se trata de imponer opiniones, de incidir en la idea.

Dejá tu comentario

Te puede interesar