Entre lágrimas, bengalas y altares improvisados, Nápoles despidió a Maradona

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Cientos de napolitanos lo homenajearon en toda la ciudad. Los 11 jugadores del club, en partido por Europa League, con la 10.

Con un abrazo colectivo que unió a toda la ciudad, desde el estadio de San Paolo, que prontamente llevará su nombre, hasta la Plaza del Plebiscito, los dos lugares emblemáticos del fútbol y de Nápoles, se honró a Diego Armando Maradona, ídolo absoluto de esa ciudad del sur de Italia, en la que brilló como futbolista. “Nápoles nunca te olvidará, para eso te damos todo lo que nos diste”, entonaron los fanáticos que dejaron de lado el miedo al contagio del covid-19 y se reunieron ante el estadio San Paolo, en el ingreso de la curva B que se convirtió en un santuario, con cientos de velas encendidas, carteles, pancartas, fotografías, dibujos de niños y ramos de flores en honor al Diez.

Una despedida colectiva que duró todo el día y que culminó con la coreografía de los ultras que rodearon el estadio, cada uno con una bengala roja que encendieron todos juntos, mientras coreaban “Vi a Maradona”. Una ceremonia de gran participación también se produjo en la plaza del Plebiscito, donde miles de seguidores montaron una imagen gigante de Maradona delante a la entrada del Palacio Real. Ahí, los ultras cantaron los coros de la época de Diego, mientras iluminaron Plebiscito con cientos de bengalas rojas.

Luego, el minuto de silencio se hizo con la trompeta y la apertura de un estandarte tan ancho como toda la fachada del Palacio Real, con las palabras “Tu desaparición es un golpe en el pecho y un dolor al corazón, Nápoles jura amor eterno”. La ceremonia fue muy concurrida, sin cumplimiento de las medidas de distanciamiento social por la pandemia, pero el duelo y la conmemoración atravesó a todos los napolitanos, los de los barrios populares y los de las clases más acomodadas. Todos se unieron, una vez más, en nombre del “pibe de oro”, encendiendo velas en sus balcones y ventanas, con un largo aplauso colectivo al final del minuto de silencio en el estadio San Paolo. Maradona pasó así de ser una alegría compartida, a ser un dolor colectivo.

Dentro del propio estadio, en el plano estrictamente deportivo, todos los jugadores del Nápoles saltaron a la cancha con la camiseta con el número 10, brazaletes negros en sus brazos y el nombre de Diego Maradona, en el partido de la Europa League ante el croata Rijeka. No hubo ningún gol maradoniano ni con ayuda de la mano de Dios, pero el club napolitano se impuso por 2-0. Con esta victoria, Nápoles lidera el Grupo F de la Europa League, con 9 puntos, aunque aún no está clasificado para los 16avos de final de un torneo que, con el nombre de Copa de la UEFA, el Nápoles de Maradona conquistó en 1989.

En la antesala del encuentro, el capitán napolitano Lorenzo Insigne le rindió homenaje a Diego, artífice de los dos únicos títulos de la Serie A que tiene el club (1987 y 1990), y depositó un ramo de flores en el exterior del estadio, según un video difundido por el Nápoles. “Maradona representa mucho, no solamente para mí, sino para todos los napolitanos. Siempre nos defendió, siempre nos llevó en el corazón y deberíamos hacer lo mismo”, comentó el artillero italiano al canal Sky Sport.

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