"Monzón nunca se ponía nervioso"

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Roberto Paladino fue el médico que acompañó a Carlos Monzón a lo largo de su carrera. Por eso habla con soltura y se emociona con los recuerdos. No duda en las anécdotas contadas y cuenta con lujo de detalle cada consulta de ámbito.com.

A 20 años de la muerte del boxeador santafesino en un accidente automovilístico camino de regreso a la cárcel (se encontraba condenado, con salidas transitorias por buena conducta, por el asesinato de su exmujer, Alicia Muñiz), Paladino lo definió como "un tipo muy contraído al trabajo que cuando entrenaba se olvidaba de todo". "Era muy trabajador y respetuoso de los horarios. Su problema era cuando dejaba de pelear. Le gustaba mucho la noche y ahí su vida se ponía un poco turbulenta".

Sin embargo, el médico que también acompañó a varios boxeadores y hasta planteles de fútbol, remarcó que "cuando tenía una pelea se entrenaba a la perfección y con muchas ganas".

Monzón muchas veces parecía ganar sus peleas con holgura y casi sin esfuerzo, algo que Paladino ratificó: "En sus regresos lo encontraba bien, no se iba de peso. El tenía un ritmo de trabajo que no era desgastante y no tiraba muchos golpes cuando boxeaba, no necesitaba 'matarse' en las peleas".

El boxeador que falleció a los 52 años fue campeón mundial el 7 de noviembre de 1970 al noquear al italiano Nino Benvenutti en Roma y luego defendió su corona en 14 oportunidades.  

"Carlos no tenía un rival más respetado. El peleaba con cualquiera, no tenía drama. No los subestimaba, pero se tenía mucha fe. No se ponía nervioso nunca, esa era la clave. Cuando recibía un golpe que no le gustaba, cambiaba un poco de actitud, pero siempre con serenidad", recuerda Paladino.

A la hora de escoger los mejores cinco momentos vividos con Monzón no duda en elegir la pelea con Benvenutti que lo consagró campeón mundial, la victoria del 9 de febrero de 1974 ante José "Mantequilla" Nápoles, el segundo triunfo, y último de su carrera, sobre Rodrigo Valdéz el 30 de julio de 1977 en Montecarlo, la adopción de su hijo Carlos Raúl y las fiestas que pasaban con amigos, las cuales "Carlos hacía que fueran muy divertidas".

En cuanto a la adopción de su primer hijo, que en la actualidad es pastor evangélico, Paladino aseguró que "Carlos necesitaba al chico".

Sobre el final de la charla, el "Tordo", como lo llamaba Monzón, recordó algunas anécdotas del extitular mundial de la AMB y el CMB. "Luego de la pelea con 'Mantequilla' Nápoles, en Francia, armaron una fiesta para él y el gerente general pide 'Champagne para Monsieur Monzón' y él, preocupado, me mira y dice 'Tordo, es importado'. ¿Importado de dónde si estamos en París?, le respondo".

También recordó que "contra (Jean Claude) Bouttier, la segunda pelea (el 29 de septiembre de 1973), cuando termina el round doce su manager, Juan Carlos 'Tito' Lectoure le comenta que la pelea está empatada. Entonces Carlos para que no haya duda lo tiró en el 13, en el 14 y en el 15".

Por último, comentó que abandonó el boxeo porque estaba agotado mentalmente y cada vez le costaba más seguir con el ritmo que necesitaba. "En las últimas cuatro peleas, el entrenamiento le costaba bastante ya y no tenía más ganas", recordó con melancolía.

Monzón debutó el 6 de febrero de 1963 con un nocaut sobre Ramón Montenegro y se retiró el 30 de julio de 1977 en un combate ante Valdéz en Montecarlo. Su palmarés marca que en 100 peleas obtuvo 87 triunfos (59 por nocaut), tres derrotas, nueve empates y una pelea sin decisión.

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