9 de noviembre 2015 - 19:29

No hubo milagro: Chicago ganó, pero no le alcanzó para seguir en Primera

Nueva Chicago peleó hasta el final por su permanencia, pero no le alcanzó.
Nueva Chicago peleó hasta el final por su permanencia, pero no le alcanzó.
Nueva Chicago no pudo consumar el milagro y pese a haberle ganado a Quilmes por 2 a 1, en el partido de la trigésima fecha de la Primera División, descendió a la B Nacional.

El equipo de Mataderos se impuso con los goles de Alejandro Gagliardi, a los 9 minutos del primer tiempo, y Mauricio Carrasco, a los 28 del complemento, mientras que el mediocampista Rodrigo Braña, a los 40 del inicio, había marcado la transitoria igualdad para la visita.

El conjunto dirigido por Facundo Sava terminó con diez hombres por la expulsión del defensor Mariano Uglessich, a los 32 minutos del primer tiempo.

Nueva Chicago necesitaba de otros resultados para quedarse en Primera, pero los empates de Huracán ante Belgrano (1-1) y Temperley frente a Argentinos Juniors (0-0), lo hicieron descender por sólo un punto de diferencia.

El pueblo de Mataderos se acercó con toda la ansiedad y la esperanza para alentar al equipo en pos de quedarse en la Primera división, aunque la tarea no era sencilla.

Sin embargo, a los 9 el arquero Walter Benítez salió mal a cortar un córner y Gagliardi colocó la cabeza para introducir el balón a la red.

En ventaja, las exigencias estaban también en los estadios de Temperley y Huracán, donde los otros partidos se disputaban y la suerte de Nueva Chicago pendía de lo que sucedía allí.

Quilmes intentaba controlar el mediocampo, pero Nueva Chicago tuvo siempre la iniciativa, en especial con la capacidad de Gagliardi para comandar cada ataque.

A los 32 Mauricio Carrasco quedó solo ante Benítez, pero equivocó la manera de definir, y envió el balón por encima del travesaño.

Tres minutos más tarde Quilmes se quedó con un hombre menos por la expulsión de Uglessich, quien recibió doble amarilla, y eso parecía ser un beneficio para el "Torito".

Pero los locales no supieron aprovechar esa diferencia numérica y además tampoco controlar a Alexis Canelo, quien desbordó por derecha -aprovechando una desinteligencia de la defensa local- y cedió para Rodrigo Braña, quien entrando solo por el medio definió.

Para el complemento, el color estuvo en las tribunas, dado que los hinchas arrojaron bengalas y enfervorizados cantaron en favor de su equipo, por lo que el partido estuvo suspendido varios minutos.

En la reanudación se notó que los nervios se apoderaron de los jugadores dirigidos por Rubén Forestello, algo que se evidenció en las imprecisiones y la falta de reacción para poder armar jugadas de criterio.

Quilmes mostró cosas interesantes, pero tampoco pareció acelerar demasiado, dado que con un hombre menos el esfuerzo empezó a hacer mella en los físicos de lo jugadores.

No obstante, a los 23 un cabezazo de Sebastián Grazzini fue muy bien controlado por Benítez junto al palo izquierdo.

Pero el esfuerzo se sintió y mucho en el fondo del "cervecero" y los cambios que introdujo Forestello le dieron aire al "torito", que a los 29 se puso en ventaja con un gol de Carrasco, a pase de Lucas Baldunciel.

La intensa lluvia que se abatió en Mataderos provocó que los errores estuvieran a la orden del día y el equipo local tuvo más situaciones a su favor, pero con los resultados sellados en los otros partidos, terminó descendiendo.

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