22 de agosto 2013 - 23:31

Overol, pico y pala

Después de cuatro años vuelta a competencias internacionales, una eternidad. El cuento de la buena pipa de Teo Gutierrez sumó otro capítulo a su ya aburrido argumento, y River con la ilusión de ver de nuevo en acción al uruguayo Mora, ese excelente jugador que se fue en silencio, y que después fuimos a buscar desesperados a Uruguay donde andaba de asadazos con los amigos. Así llegamos al Nuevo Gasómetro.

Los primeros minutos "murra" de todos los colores.

-Este partido tiene más presión que una garrafa. Fabbro movéte querido que esto no es Paraguay donde jugabas caminando.

A los 17 minutos un tiro libre sobre la derecha. Fabbro que la mete fuerte al primer palo, un arquero que no retiene, Mora le pega de arremetida y en el rebote otro remate, esta vez de Maidana, pone el 1 a 0.

-¡Goooooooooolllllllllllll, gooooooooooollllllll! ¡Lo que vale este gol querido, lo que vale, aunque haya sido con la muela!

San Lorenzo no inquietaba demasiado, al punto que tuvo su primer tiro de esquina orillando la media hora del partido.

Sin embargo River no se podía afirmar bien para salir de contra y empezaba a recostarse cada vez más sobre su campo.

Ya comenzaba a agrandarse la figura de Manu Lanzini, un jugador que hoy demostró que cuando no se puede jugar hay que meter. La experiencia del Lobo Ledesma, el despliegue de Kranevitter y la firmeza de Alvarez Balanza completaban un River concentrado, sólido en defensa, atento y sereno.

A los 9 del segundo tiempo entró Carbonero por Fabbro para darle una salida rápida a la contra.

-Fabbro, tenés un guante en el pie, pero corrés menos que los que están precalentando afuera. Espero que sólo sea que no estás en tu plenitud física.

Después Ramón buscó adelantar un poco en el terreno a Vangioni y sacó a Rojas. Ingresó, después de mucho tiempo ausente, Ramiro Funes Mori, quien tardó un poco en ponerse en sintonía.

-¡Pobre melli, tiene menos fútbol que los Heguy!

Al final Vangioni se fundió y entró el Malevo Ferreira para oxigenar un poco.

San Lorenzo inquietó un poco más pero no tanto. River tuvo en el tramo final un par de contras que, de tener mayor precisión, hubiesen terminado en gol.

Se ganó un partido importantísimo porque fue el retorno a una copa internacional, contra un equipo que pinta para candidato en todos los frentes, de visitante, y fundamentalmente porque el triunfo se obtuvo con mucho fútbol y poco juego.

-Y bue, tal vez mis nietos lo vean alguna vez al Teo Gutierrez jugar con la camiseta de River. Mientras tanto a festejar, porque cuando se gana así se festeja el doble, como el gol de visitante.

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