Qué hará el gobierno ante el dilema de votar en la ONU a favor o en contra de reiterar a Cuba la necesidad de que respete los derechos humanos? Todavía no lo sabe nadie, ya que lo que ha caracterizado al actual oficialismo es demorar decisiones. Por eso, quiero contribuir con algunos razonamientos para que se entienda mejor por qué la Argentina debe seguir votando a favor de los derechos humanos en Cuba.
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A los compatriotas que nos dicen que, porque somos hermanos de su pueblo, la Argentina no debe «condenar a Cuba» en la próxima votación de las Naciones Unidas en Ginebra, les recuerdo que la resolución que se ha votado en los últimos años no «condena» sino que «exhorta» a Cuba a tomar medidas para preservar los derechos humanos. Esta es una obligación que contrajo libremente a través de los pactos que firmó.
A los compatriotas que nos dicen que, porque somos hermanos de su pueblo, no debemos votar «contra Cuba», les recuerdo que estamos votando a favor del pueblo de Cuba, cuyos derechos son violados. Estamos votando contra la violación de esos derechos por parte de un régimen que gobierna sin democracia en ese país hermano desde el 1 de enero de 1959, algunos compatriotas olvidan este hecho y lo que significa, pero les pido un esfuerzo mental: imaginen a la Argentina gobernada por el mismo hombre desde 1959, y para colmo, un dictador que mete presos a los opositores.
¿Cómo abandonar al pueblo de Cuba a su suerte, sin siquiera llamarle la atención al dictador? Sería traicionar nuestros principios, y a Cuba misma, que merece otra cosa.
A los compatriotas que, debido a sus inclinaciones ideológicas personales, nos dicen que no debemos votar en contra del gobierno cubano porque la revolución socialista les cae simpática, les recuerdo que el principio de defensa de los derechos humanos está por encima de las banderías e ideologías. Quien condona las violaciones de derechos humanos de Castro porque se hicieron en nombre del socialismo, condona sin saberlo a los tiranos que padeció nuestra patria y a los que asolaron a nuestros vecinos, que también pueden apelar a excusas, «razonables» según sus seguidores, para haber torturado, secuestrado, matado o encarcelado sin límite de tiempo a miles de opositores. La tortura, el secuestro, el asesinato, y el encarcelamiento caprichoso de opositores por parte del Estado son abominables, independientemente de la justificación que invoque el violador de derechos humanos, de derecha o de izquierda.
Sentimentalismo
A los compatriotas que insistan con una visión sentimental del socialismo, les recuerdo que el año pasado el gobierno chileno del socialista Ricardo Lagos, un hombre que proviene de las filas del mismo partido que Salvador Allende, votó por exhortar a Castro a no violar derechos humanos. El presidente Lagos es un socialista, pero es un hombre que sabe que traicionaría al socialismo si no defendiera los derechos humanos violados por un dictador que se dice socialista.
A los compatriotas que dicen que al régimen de Cuba hay que «tratarlo bien», porque el Estado cubano tiene una deuda externa con la Argentina y es necesario cobrarla, les recuerdo que hay más posibilidades de que un camello pase por el ojo de una aguja, que Fidel Castro pague lo que debe a la Argentina. Cuba está en bancarrota y lamentablemente tiene infinitas prioridades más importantes, para ellos, que pagarnos a nosotros.
Finalmente, a los compatriotas que lamentan un supuesto «seguidismo» argentina frente a los Estados Unidos, y que por ese motivo se oponen a que la Argentina apoye la resolución que exhorta al gobierno de Cuba a respetar los derechos humanos, les recuerdo que nuestra postura es profundamente independiente, como lo demuestra nuestra oposición al embargo norteamericano de la economía cubana. Estamos a favor de Cuba, y es por eso que simultáneamente exhortamos a los norteamericanos a terminar con un embargo que daña gravemente a los cubanos, y a Fidel Castro a interrumpir violaciones de derechos humanos que dañan pavorosamente a su entrañable pueblo.
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