24 de agosto 2004 - 00:00

Polémica en EE.UU. por un plan para desmantelar CIA

Washington (EFE, AFP, Reuters) - Una propuesta republicana para reorganizar drásticamente el aparato de espionaje de los Estados Unidos y desmantelar la Agencia Central de Inteligencia (CIA) provocó ayer un fuerte debate en Washington, y tanto la oposición demócrata como el presidente George W. Bush se declararon dispuestos a estudiarla.

El influyente presidente del Comité de Inteligencia del Senado, Pat Roberts (republicano del estado de Kansas), anunció un proyecto de ley «muy audaz» para reorganizar los servicios de espionaje, que incluye la creación del puesto de director nacional de Inteligencia con una enorme autoridad. Esa figura controlaría el presupuesto de las 15 agencias de inteligencia del país -40.000 millones de dólares-, así como las actividades de espionaje de la CIA y del Departamento de Defensa.

Entre otros elementos, el proyecto propone fragmentar los tres principales directorios de la CIA -Operaciones, Inteligencia y Ciencia y Tecnología- y colocarlos en agencias diferentes con nuevo nombre y bajo la responsabilidad de un nuevo director nacional de Inteligencia. Esto equivale al virtual desmantelamiento de la poderosa pero hoy desacreditada agencia, al menos como se la conoce actualmente. Además, el Pentágono perdería sus tres principales agencias de espionaje, que también quedarían bajo el director de Inteligencia.

El presidente Bush dijo que no ha visto la propuesta de Roberts pero que analizará «todas las opciones» para mejorar los servicios de inteligencia, que «son parte vital de la lucha contra los terroristas».

La iniciativa añadió un ingrediente polémico al agitado debate sobre cómo poner en marcha la reforma de los servicios de inteligencia, en seria crisis después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 y tras sus errores en la fundamentación de la invasión a Irak.

• Poderes

En esa discusión pública que se da en plena campaña hacia las elecciones presidenciales de noviembre, un tema de primer orden es qué poderes se va a otorgar al nuevo director de Inteligencia, cuya creación ya fue anunciada por Bush a propuesta de la comisión independiente que investigó los ataques del 11-S.

El Senado no está en sesiones, por lo que el plan probablemente será presentado formalmente a principios de setiembre. La CIA -creada en 1947- y el Pentágono, que controla 80% del presupuesto de los servicios de inteligencia, no han reaccionado ante esta propuesta.

«Es comprensible la resistencia de la burocracia al cambio», dijo el analista
StevenAftergood. «La CIA y el Pentágono parecen pensar sólo en sus intereses pero, con la creciente presión política, es más probable que el Congreso haga algo y pronto», agregó.

«Estos cambios no son los que ha pedido la Comisión del 11-S y pueden exacerbar algunos de los graves problemas que afronta la comunidad de inteligencia», dijo la senadora demócrata
Dianne Feinstein. Sin embargo, la mayoría de los legisladores demócratas y el propio candidato presidencial, John Kerry, se mostraron más abiertos a la idea, a la que, más aspectos de contenido, cuestionaron por no haber sido discutida con la oposición.

Según fuentes de la campaña demócrata,
el plan de Roberts es similar al que ha propuesto Kerry y señalaron que, para que llegue a buen puerto, « necesita apoyo bipartidario». Esa semejanza hacía especular ayer a analistas que, si es manejado con tacto político, el plan podría ser finalmente apoyado por los demócratas.

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