Los pesos del Mundial. Tiger Wood y David Duval embolsaron por su triunfo la suma de 1 millón de dólares, mientras que Angel Cabrera y Eduardo Romero se llevaron 500 mil. Los paraguayos Carlos Franco y Esteban Isasi ganaron 300 mil y los japoneses Maruyama-Tanaka, 150 mil dólares. Silbidos en la despedida. Durante la entrega de premios que se celebró en el green del hoyo 18 de la cancha del Buenos Aires Golf Club, en Bella Vista, el presidente de la Nación, el doctor Fernando de la Rúa, fue silbado antes de pronunciar sus primeras palabras en ese acto por la multitud que rodeaba el green.
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Duval contento. David Duval dijo que se sintió respetado por el público argentino, el cual comprobó que es muy efusivo y le demostró siempre mucha simpatía. «Si bien tanto Tiger como yo sabíamos a quién iban a alentar en todo momento nos aplaudieron a nosotros también y eso es reconfortante».
Franco eufórico. El paraguayo Carlos Franco, el mejor latinoamericano ubicado en el ranking internacional, estaba eufórico luego de colocar a su país, junto a Esteban Isasi, tercero en la Copa del Mundo. Franco ponderó la labor de su compañero e incluso aseguró que ayer podrían haber logrado 5 golpes menos del score definitivo, ya que erraron muchos putts de dos y tres metros aproximadamente. Ovación conmovedora. Cuando Romero y Cabrera ingresaron al green del hoyo 18 el estruendo del público conmovió todo el ámbito del Buenos Aires Golf. Ambos jugadores sensiblemente emocionados con sus gorras saludaron por espacio de por lo menos tres minutos a la multitud.
Menem presente. El doctor Carlos Menem, asiduo concurrente a los torneos de golf, tampoco quiso perderse la Copa del Mundo. Estuvo en tee del hoyo 1 cuando pegaron los argentinos y luego Tiger Woods y David Duval. Ante el swing del astro estadounidense Menem afirmó: «es un fuera de serie» y en tono de broma agregó «Ni yo en mi juventud podría haber logrado ese swing...». El más simpático. De acuerdo con los empleados del hotel donde se hospedaron las delegaciones de la Copa del Mundo, por unanimidad proclamaron al francés Jean van de Velde como el más simpático de todos los jugadores. El francés, como se recordará, pasó a la fama mundial luego de perder el Open Británico del año pasado cuando tiró una pelota al agua en el último hoyo y se metió en la laguna al intentar sacarla de ese lugar.
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