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5 de marzo 2026 - 10:42

Quién es Tomás Aranda, la nueva joya de Boca de 18 años que encendió al Xeneize en la victoria ante Lanús

Con sólo 18 años, el pibe fue la figura de Boca en el triunfo ante Lanús en La Fortaleza. El "Xeneize" venía buscando un conductor y los hinchas enloquecen en las redes sociales.

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La nueva joya de Boca: ¿quién es Tomás Aranda, el pibe de 18 años que encendió al "Xeneize"?

Tomás Aranda no entró para sumar minutos: entró para mandar. En un Boca que venía necesitando una chispa, un cambio de temperatura, el pibe de 18 años fue eso y más: la rompió ante Lanús, fabricó los goles y dejó una sensación que la tribuna detecta rápido cuando es auténtica: la de un futbolista que no juega “a ver qué pasa”, sino que juega para que pase.

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Lo que impacta no es solo la técnica -que la tiene- sino la decisión. Aranda juega con esa confianza que no se explica por la edad ni por el contexto. Recibe y no se esconde, pide y no especula, encara y no se apura. Y en un equipo que muchas veces se queda sin ideas, su presencia fue un mensaje: si Boca necesitaba un conductor, hoy apareció uno.

Así fue el partido de Aranda vs Lanús

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El pibe que cambió el guion

Hasta que Aranda se metió en el partido, Boca estaba en ese plan repetido: circulación lenta, pocas rupturas, demasiada banda y poca imaginación por dentro. Lanús lo empujaba hacia afuera y le cerraba el pase vertical. Con Aranda en cancha, cambió el mapa: empezó a aparecer el pase filtrado, el toque corto para salir de la presión y el movimiento clásico del enganche: recibir entre líneas y girar.

Eso es lo que lo vuelve distinto. Aranda entiende dónde se juega el fútbol importante: en el metro cuadrado donde te pegan, te enciman y te obligan a pensar rápido. Ahí no alcanza con “ser habilidoso”; hay que tener cabeza. Y el pibe la tiene.

“El mejor de las inferiores”, pero ya con cara de Primera

Dentro de Boca venían hablando de él hace tiempo. Mauricio “Chicho” Serna lo definió como “el mejor jugador de las inferiores” y, aunque esa frase suele inflarse, con Aranda no suena exagerada. Su recorrido lo respalda: capitán en Séptima campeona, salto a Reserva, contrato profesional en 2024 y, en 2025, explosión con la 10 en la espalda en un equipo que fue bicampeón. Producción real: goles y asistencias, pero sobre todo influencia.

Con 1,64 y un físico todavía en construcción, lo que hace es usar sus herramientas a favor: se escurre, amaga, toca y se va. Parece frágil, pero es resbaladizo. No es el típico juvenil que necesita que el partido sea “amable”: Aranda se mete en el barro igual.

La historia de Tomás Aranda en Boca y sus referentes

Tomás Aranda nació en 2007 en Ciudadela y su nombre es conocido desde hace tiempo en el club. Tras un paso breve por Ituzaingó, llegó a Boca Juniors y rápidamente se consolidó en las divisiones formativas.

“Este es mi estilo de juego, en este partido contra un buen rival salieron los goles, que es lo más importante. Todos me dicen que siga haciendo lo que me trajo hasta acá, que siga trabajando con humildad que las cosas van a seguir saliendo. Le mando un saludo a toda mi familia y amigos del barrio”, añadió el dueño del dorsal N° 36.

“Admiro mucho a Román (Riquelme), a Neymar y a Messi, que son mis referentes. También a Lea Paredes”, enumeró sus inspiraciones, a las que supo hacerles honor en el césped.

Úbeda lo ve, el hincha lo pide y Boca lo necesita

Claudio Úbeda ya había dejado una frase que funciona como anticipo: si seguía así, no iba a tardar en ganarse la titularidad. Hoy dio un paso grande en esa dirección. Porque una cosa es entrar bien; otra, ser figura y construir lo más determinante del partido.

Boca está en una etapa donde el equipo, por momentos, se queda sin creatividad. Y cuando un juvenil aparece y resuelve eso con naturalidad, el debate se vuelve inevitable: ¿hasta cuándo va a ser “proyecto” y cuándo va a ser “realidad”?

Aranda tiene contrato hasta diciembre de 2029, y en el club lo miran con lógica: llevarlo de a poco para que no saltee etapas. Pero el fútbol no siempre espera. Y Boca menos. Si el pibe sigue así, la ecuación es simple: más minutos, más protagonismo, más responsabilidad.

Ante Lanús, Tomás Aranda no solo jugó bien. Hzo algo que en Boca vale doble: encendió la ilusión.

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