La síntesis dirá que ganó Racing (1-0), con gol de Rueda, que se clasificó para octavos de final, que -además-logró el primer lugar en la zona y que debe enfrentar la próxima semana a América de Cali o a El Nacional de Quito, como colofón de esta larga serie de encuentros, y que acrecienta esperanzas de lograr la Copa Libertadores después de un lago período.
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Este comentario puede hacerse con los condicionamientos «del uno y el otro». Si se habla de necesidades, Racing tenía necesidad de ganar para lograr la primera colocación (para contar con la posibilidad de definir en su cancha y no jugar con Santos), mientras que Oriente Petrolero jugaba este partido por compromiso, para cumplir con las exigencias del calendario (pues ya no tenía motivo válido para jugar). En lo futbolístico, cuando uno no quiere (Racing) y el otro no puede (Oriente Petrolero), no es mucho lo que pueden ofrecer.
No siquiera el gol (a menos de veinte minutos) de Rueda hizo cambiar posturas. Racing no atacaba en demasía, tal vez para que no lo sorprendan, Oriente Petrolero terminaba indefectiblemente en un pelotazo pada de Vitali, alguna subida de Mariano González o de Torres, mientras que Milito y Rueda, distantes entre sí y de sus propios compañeros, hubiesen tenido mejor suerte si se hubiesen buscado en algunas situaciones propicias. De todas formas, un remate de Arano pudo tener destino de red, aunque -a decir verdad-Campagnuolo sacó tres remates, dos de Biaggio (que hace todo), que pudieron tener destino de red. Tanto fue lo que cedió Racing, hablando de terreno y juego, que debió pasar por alguna situación de riesgo inútil, pensando quizá que los bolivianos no encontraban nunca el camino del arco y, mucho menos, del gol.
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