Racing no cede. Sabe que es difícil alcanzar a Vélez, pero que para incrementar las esperanzas hay que ganar. Ayer pasó un escollo muy importante, ante un Lanús que le jugó de igual a igual y mucho tuvo que ver en este triunfo el acierto táctico de Guillermo Rivarola haciendo ingresar al juvenil enlace Maximiliano Moralez por el lesionado zaguero Cristian Grabinski.
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El «Enano» -como le dicen sus compañeros de plantel porque mide un metro sesenta- con su habilidad y talento le cambió la cara a un Racing hasta ese momento muy vertical, que chocaba contra una defensa de jugadores de gran altura y segura.
También es cierto que el gol de Guerrero no bien empezado el segundo tiempo abrió el partido, y que la expulsión de Iribarren (error de apreciación de Pompei que marcó con tarjeta amarilla una infracción común) le facilitó las cosas al mediocampo de Racing.
Lanús nunca cedió en su intención de atacar y aunque mantuvo su línea de cuatro defensores, con Fritzler delante de ella, el resto de los jugadores lo hizo en función creativa complicando a una defensa que no estaba acostumbrada a jugar con tres jugadores y que tuvo en Pinola a su mejor figura.
Racing manejó el partido desde la habilidad de Moralez y Barrado, pero no tuvo ni en Guerrero (a pesar del gol) ni en Lisandro López potencia ofensiva, por lo que los mismos creadores se tuvieron que desdoblar y llegar al área contraria para tratar de convertir. Bossio les sacó dos remates a Moralez y uno a Barrado que le hubieran dado tranquilidad a un Racing que dominaba, pero también se exponía a un contraataque.
El gol de la tranquilidad recién llegó faltando cuatro minutos, cuando Moralez bajó en el área un pase de Simeone con gran calidad y habilitó a Cardetti para que convirtiera.
Allí respiró aliviado el público local que veía el «fantasma» del empate de Almagro en el último minuto rondando el estadio de Avellaneda.
Racing mostró argumentos para pelear por el título. Le quedan dos fechas para reafirmarlos y soñar con una derrota de Vélez que lo ponga en igualdad de condiciones. La esperanza es lo último que se pierde, pero a la esperanza hay que regarla con sacrificio y juego, condiciones que ayer demostró.
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