Mientras todos esperaban a los ganadores para aplaudirlos y ovacionados, cuando la gente que llenó las rutas cordobesas para ver pasar, a toda velocidad, a sus ídolos, aguardaba por la coronación del francés Loeb, el fuerte viento tomó un papel protagónico.
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El arco de la rampa donde suben los autos ganadores se derrumbó aplastando a siete promotoras que debieron ser hospitalizadas.
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