6 de octubre 2003 - 00:00

River apaciguó su gran crisis

River apaciguó su gran crisis
El enfermo mejora, pero aún está muy lejos de curarse. River les ganó a Olimpo y a sus fantasmas, aunque no mejoró mucho en su funcionamiento y sufrió más de lo esperado ante un equipo que está en el fondo de la tabla.

Tuvo más trabajo Germán Lux que Jorge Vivaldo, y la diferencia en el marcador se explica en la diferencia de la calidad individual de Alejandro Domínguez -el mejor de la cancha-para abrir los caminos y la capacidad goleadora de Fernando Cavenaghi. Olimpo, con sus limitaciones, intentó siempre jugar de igual a igual y controló la pelota en la mitad de la cancha con un buen trabajo de Mannara y Martínez, a pesar de que ofensivamente dependieron mucho del corpulento Delorte, quien ganó siempre por arriba, pero nunca definió bien.

River tuvo la desafortunada lesión de Salas a los dos minutos, pero esta contingencia le permitió entrar a Cavenaghi, quien se complementó muy bien con el «Chori»
Domínguez. Hasta el penal de Medina a Domínguez, River había llegado tres veces con claridad mostrando su decidida actitud de ganar el partido. Sin embargo, después de la conversión del penal por parte de Cavenaghi volvieron los fantasmas y River se retrasó permitiendo el crecimiento de Olimpo.

Lux tapó un cabezazo de Mannara, y un remate de Manfredi fue devuelto por el travesaño, pero en un contraataque Domínguez se fue por punta izquierda y le entregó una posibilidad de remate a Cavenaghique no lo desperdició. Fue el segundo de River.

Ni siquiera con la seguridad de ir ganando por dos goles de diferencia River se movió con soltura en la cancha. Barrado, Mascherano y Ferreyra perdían en la recuperación de la pelota y aunque Montenegro se mostró más activo que en los últimos partidos le costaba conseguir la pelota.

Rogelio Martínez era el «dueño» del sector medio y Pablo Mannara su mejor socio, aunque estas buenas intencionesquedaban sólo en eso por la falta de potencia ofensiva de Olimpo.

El juego se hizo tedioso y con muy pocas situaciones de gol. Olimpo no podía, y River parecía no querer arriesgar por temor a tener que soportar algún contraataque. El tercer gol (por vía de Ferreyra) volvió a mostrar la diferencia de categoría de los jugadores de ambos equipos. Más, provocó que los miedos se terminaran.

River ganó, y esa circunstancia seguramente le va servir en lo anímico por lo menos para comenzar a trabajar con más tranquilidad, pero futbolísticamente -por ahora-volvió a quedar en deuda y debe mejorar mucho.

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