En Miami, y en este primer partido de pretemporada, River se dio un gran gusto: le ganó a Boca (2-1) en un partido que marcó el debut de Pellegrini y que despertó gran interés, que se vio reflejado en la presencia de 20 mil espectadores.
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El triunfo llegó recién sobre el epílogo, cuando Boca se aprestaba al festejo (ya que estaba al filo del final con ventaja de un gol tempranero de Burdisso) y daba la impresión de que River ya no tenía argumentos para revertir la historia. Sin embargo, apareció primero Lequi para empatar, a los 45 minutos del complemento, y dos minutos más tarde Raponi estableció cifras definitivas, cuando se disputaba el descuento. Una victoria muy festejada por todos los jugadores, pero -principalmente-por el chileno Manuel Pellegrini, un técnico acostumbrado a sacar buenos resultados frente a Boca.
En el balance del partido, habrá que decir que River tuvo la pelota y manejó mejor los tiempos, pero jugó siempre muy lejos de Abbondancieri. Boca fue más práctico: cedió la iniciativa y aprovechó cada error defensivo; fue más punzante y pudo haber definido el partido en su favor. Si no lo consiguió, fue un poco por la sobria tarea de Comizzo y otro tanto por sus propias deficiencias ofensivas.
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