A River ni siquiera le fue fácil el empate, y no es porque no haya hecho méritos como para ganar el partido, sino por dos razones determinantes: no supo leer (y menos vulnerar) en el terreno la estrategia de Chacarita y al final, por aferrarse a una ventaja que estaba enganchada con alfileres. Dicho en otras palabras, a la expulsión de Maximiliano López sobrevino el cambio de Celso Ayala por D'Alessandro, permitiendo que Rosada se moviera con soltura y se quedara asimismo sin contraataque (porque también Coudet entró por Franco).
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El planteo de Chacarita fue simple: 1) tratar de frenar a River en su salida, aprovechando la circunstancia de que sin Ortega la cuota de riesgo era menor; 2) hacerse de la pelota en el medio y dejarla correr a lo largo, como si todo el esquema pasara por el contraataque que pudiera favorecer Moreno (luego reemplazado por «Pininito» Mas); 3) ganar el fondo para inquietar a un seguro Comizzo buscando ya sea por los laterales y el centro «bombeado» o el remate de media distancia.
Esa fórmula le dio a Chacarita resultado en dos oportunidades. Para ponerse en ventaja y para obtener un empate cuando River buscaba acelerar las agujas del reloj para la pitada final. River le ganaba a Chacarita en actitud, en despliegue físico y en presencia ofensiva, apelando a tres de sus hombres: Coudet por la derecha, Cavenaghi por el centro y Zapata por la izquierda. Chacarita siguió apelando a su libreto, el que seguramente salió del conocimiento de Pastoriza, sabiendo que si le ganaban de un lado el desnivel debía venir por otro. Por ejemplo, la fragilidad en el medio y desacoples en el fondo, donde Garcé no mostraba la seguridad de otras veces y Demichelis-Rojas tenían algunos problemas a la hora de ajustar marcas.
Cuando Chacarita se puso en ventaja, luego de un doble rebote que capitalizó Rosada sobre el borde del área, River salió como impulsado por la necesidad de los puntos. Fue a buscar el em-pate, con desorden, sin muchas ideas, pero con presencia de casi todo su equipo en el campo de Chacarita. Lo logró primero con un impecable remate de Husaín y luego con un afortunado rebote que capturó Coudet y sirvió para dar vuelta el resultado. Una diferencia en el marcador que parecía que podía llegar hasta el final.
El «Pelado» Díaz, se supone que intentó asegurar el resultado. Sacó a D'Alessandro -que a decir verdad había aportado poco-e ingresó en su lugar Celso Ayala para reforzar el ataque y Franco entró por Coudet. Chacarita se encontró con una gran posibilidad: manejar la pelota en el medio y trabajar en cercanías del área de Comizzo. River estaba sin gente para tener la pelota, pelearla en el medio, o la opción de encontrar caminos aptos para un contraataque eficaz. Final-mente, ocurrió lo que se preveía: de tanto machacar Rosada encontró otra pelota, volvió a rematar desde fuera del área, rozó en Ayala y dejó descolocado a Comizzo, que llegó tarde en su estirada. Era el empate. Un premio a la constancia de uno y un castigo a la falta de decisión del otro, que sigue puntero, aunque todavía tiene distancia no determinante. Lo que puede un gol. ¿No, Díaz...? River: Comizzo; Garcé, Demichelis, Rojas; Coudet, Husaín, Cambiasso, Zapata; D'Alessandro; Esnaider y Cavenaghi. DT: R. Díaz.
Cambios: PT 36m M. López por Esnaider (R); ST 12m Torales por Quinteros (CH), 22m Mas por Moreno (CH), 30m Delgado por Romero (CH), 33m Celso Ayala por D'Alessandro (R), 39m Franco por Coudet (R).
Incidencias: PT 29m D'Alessandro (R) erró un tiro penal; ST 14m expulsado M. López (R).
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