Santiago y Yago Lange, padre e hijo unidos por la pasión por el Yachting
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Foto: Red Bull
P.: Yago, al principio no te gustaba tanto el Yacthting, ¿qué pasó en el medio para que volvieras al agua?
Y.: No me gustaba navegar por una parte inconsciente, porque mi viejo viajaba mucho. Y por otro lado mis amigos eran de otro palo: les gustaba jugar al fútbol o comer un asado. Y navegar requiere mucho tiempo los fines de semana. Tiempo completo te diría. Y no me interesaba. Volver a navegar se dio por casualidad: fui a Valencia a estudiar administración de empresas y en el verano ese que me tenía que preparar para poder ingresar a la universidad tenía tiempo, así que me conseguí un trabajo en un equipo de vela. Y dije: 'acá puedo ganar unos mangos'. Empecé limpiando los barcos por afuera. Después eso me quedó corto. Entonces empecé a navegar y estuve cuatro años navegando en Laser, intentándolo. Se dio la posibilidad de comenzar con Klaus. Y ahí ya fue un progreso continuo, donde ya aparecieron los resultados y pude dedicarme full time a esto.
P.: ¿Cómo es estar con tu hermano en el agua?
Y.: A Klaus le llevo siete años. Y yo me fui a estudiar a Europa cuando tenía 17, estuve cinco años viviendo en Europa. Esa diferencia de edad hacía que compartamos menos momentos juntos. Esto nos está uniendo de alguna manera. Igual lo tomamos como si fuéramos un equipo, más allá que somos hermanos, en el barco trabajamos como un equipo. Así que los roles están bien marcados y tenemos que hablar cara a cara y no como el hermano mayor y el hermano menor. Así que todo esto que se está dando genera una química mayor, un equipo más fuerte y una relación de hermanos más fuertes. Y eso también contagia en la familia.
P.: Santiago, ¿por qué decidiste no seguir entrenándolos?
S.: El inicio de las campañas olímpicas son muy difíciles y costosas en la parte económica. Y después lo que me pasaba es que iba a ser demasiada presión para mí porque estaba lo sentimental muy por encima del trabajo. Me pareció lo mejor estar involucrado en el equipo, pero no en el día a día. Esa fue la principal razón. Tenía el sentimiento muy grande por las presiones que uno puede tener como entrenador pueden llegar a fallar y sufrir por responsabilidad mía iba a ser una cosa que no podía vivir. Fue una decisión acertada. Esto es su proyecto y pensé que los podía acompañar, más que estar involucrado al cien por cien.
P.: Después de lo que vivieron en Río, que parece irrepetible, ¿cómo hacer para seguir motivándose?
S.: La verdad que justo ahora estoy sintiendo el poder que tiene la fuerza cuando uno tiene un objetivo tan grande como me pasó con Ceci (Carranza). Ahora entreno y no logro ni siquiera los tiempos que hice veinte días después de la operación. Porque sé que los objetivos están lejos y todavía falta. Pero la verdad que disfruto mucho de lo que hago. Justo ahora cambio la categoría y es un barco un poquito diferente. Lo que más disfruto es de los desafíos y entrenar cada día. Eso me gusta y me sigue gustando.
P.: ¿Sueñan con repetir en los Juegos de Tokio?
S.: La idea es disfrutar cada año. A veces la gente me pregunta si voy a Tokio. No sé, es un camino larguísimo, muy difícil. Todavía tengo que ser el mejor de Argentina para poder llegar. Falta mucho. Obviamente tenemos un plan para Tokio, pero lo tomo tranquilo, año a año.
P.: ¿Y ustedes como asimilaron lo que paso en Río y cómo proyectan para el futuro?
Y.: Lo de Rio fue increíble y no hace falta que se repita. Ya pasó y lo vivimos bien. En nuestro caso obtuvimos el diploma y sabemos que podemos lograr más cosas. La motivación es diferente porque ellos ya ganaron la medalla de oro. Y en nuestro caso estamos logrando buenos resultados, estamos quintos en el ranking mundial. Hay que conservar el hambre para el futuro. Mantenemos la filosofía que dice el viejo: más allá de que tenemos un plan para Tokio, tratamos de ir día a día. Motivarte cuando vas a entrenar al gimnasio o cuando estas navegando, encontrar porqué los estás haciendo. Y eso lo vas viendo. El tiempo pasa muy rápido y obviamente tenés que tener la planificación bien hecha para llegar bien a Tokio. Pero hay que ir trabajando, no hay otra manera. Tratando de que no se te vaya ese hambre de por qué haces las cosas.
En septiembre de 2015 Santiago (que hoy tiene 55 años) debió ser operado por un cáncer de pulmón. Su participación en los Juegos de Río pendía de un hilo. Pero el amor por el deporte pudo más y la leyenda del Yachting dijo presente para coronar su máxima proeza en el agua. De todas formas, ese episodio ya es parte del pasado para los Lange.
Y.: Yo creo que eso lo empezamos a cerrar. Uno de mis hermanos dice que no sigamos hablando de esto. En ese momento, Klaus y yo nos estábamos entrenando acá, preparándonos para los Juegos. Así que no pudimos estar en la operación. En Rio, cuando cerramos ese ciclo, fue un alivio porque todo salió bien. Pero ya pasó. El viejo está acá, está bien. Tendrá sus cosas buenas y malas. Lo disfrutamos todos los días, pero ya estamos en otra etapa.
P.: Santiago, alguna vez dijiste que te gustaría tener más tiempo libre para leer, por ejemplo.
S.: Siempre digo lo mismo. Pensé que este año iba a ser más tranquilo, pero al final fue uno de los peores años que tuve en cuanto al tiempo libre. Empecé a laburar y miro el calendario y veo que hasta diciembre tengo muy pocos días para mí. Creo que nos pasa a todos los que somos unos apasionados de la vida, que tenés tantas cosas para hacer que no te alcanza el calendario.
P.: ¿A vos Yago, te gustaría tener más tiempo para hacer otra cosa?
Y.: Un poco me pasa los domingos, que le doy tan duro al físico, me encanta andar en bicicleta, ir al gimnasio o navegar, que cuando tengo tiempo libre es recuperarme rápido para hacer más deporte. Pero después vas viendo en el calendario cómo mechar para poder disfrutar las otras cosas. La novia, los amigos. Me gusta hacer deportes. Mis amigos se van a un asado y yo no voy para acostarme temprano y levantarme a entrenar. Pero esa son decisiones que uno toma y con gusto.
P.: Santiago, ¿qué les aconsejas a tus hijos habitualmente?
S.: Es difícil decirlo en dos palabras. Educar a un hijo es muchísimo más complejo. Principalmente quiero que sean felices. Que hagan lo que quieran, lo que les guste. Quiero que sean buenas personas. Ser honestos, consigo mismo y con la gente. En el caso deportivo, que hagan lo que quieran, no porque lo hice yo. Por eso está bueno que Yago él solo encontró la pasión por el deporte. Más que por mí. Cuando uno hace lo que quiere, es posible llegar más lejos.
P.: ¿Es posible que compitan juntos alguna vez?
S.: Seguro. Con Klaus tuve la oportunidad de correr en un campeonato de mundo. Corrimos juntos, medios desentrenados, pero fue una experiencia increíble. Me puteó todo el campeonato. Nos peleábamos. Él tenía 15 años. Pero sí, algún día vamos a correr juntos. Se va a dar seguro.





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