El presidente de Senegal, Abdolulaye Wade, les llevó tranquilidad a los jugadores de la selección al comunicarles que no se preocupen por el dinero para continuar subsistiendo durante el Mundial y que sólo se dediquen a jugar el fútbol que practicaron hasta el momento.
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«Entonces vamos a ir disparados a la final», le contestó el habilidoso delantero El Hadji Diouf, una de las figuras del equipo africano que alcanzó los cuartos de final del Mundial. La Federación de Senegal recibirá de la FIFA 7,9 millones de francos suizos por haber llegado a cuartos. Esa suma es una bendición para las debilitadas arcas senegalesas. Los «leones de Teranga» pudieron prepararse a medias para la Copa del Mundo, gracias a que su presidente destinó una considerable suma de dólares para este fin, según periodistas de Senegal, en cuyo país el ingreso medio per cápita es de 200 dólares al mes.
La delegación, encabezada por el entrenador francés Bruno Metsu e integrada por 44 personas, tampoco precisará preocuparse por los próximos viajes y estadías ya que los paga la FIFA.
Todo el equipo, que mañana viajará a Osaka donde jugará el sábado los cuartos con el ganador de Turquía-Japón, profesa la religión musulmana y, por esa razón, en el banquete, tras la clasificación, no se brindó con champagne. El entrenador Bruno Metsu, un francés que gusta de los buenos vinos, se sumó a los abstemios porque su mujer, quien viajó junto a él, es también musulmana.
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