Stephens se llenó de gloria en el US Open y reclama la herencia de las Williams
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Por el contrario, Stephens mostraba paciencia para aguardar el mejor momento para atacar o para esperar que Keys se desesperara para buscar "winners" desde posiciones imposibles. Los seis errores que acumuló Stephens en todo el partido contrastaron contra los 30 que sumó la finalista.
Así la nueva campeona se llevó el set y se encontró con rápidas ventajas en el segundo parcial. Además, mostró mucha sangre fría para levantar un 0-40 cuando Keys amagó una reacción. Y también para cerrar el partido en su tercer match point.
Para Stephens, la victoria es cumplir un sueño, teniendo en cuenta que hace menos de cinco meses no podía caminar por una operación de tobillo que le demandó en total 11 meses de recuperación y que la llevó al puesto 957 del ranking hace 30 días.
Tras regresar con una derrota en Wimbledon, las semifinales en Toronto y en Montreal le permitieron subir casi 900 puestos en el escalafón y auguraban que podía hacer un buen US Open, pero nada hacía suponer que iba a celebrar el título.
Después de un sentido abrazo con Keys en el medio de la cancha, Stephens subió por las escaleras del estadio para saludar a su equipo y abrazarse también con su madre Sybil. Así completó una consagración inolvidable.



